domingo, 16 de octubre de 2011

Locos x Jesús- Siao-Mei De

Les seré honesta, esta vez quise escribir acerca de una chica, y aunque encontré a varias locas por Jesús bastante interesantes, esta me llamó muchísimo la atención ¿La razón? Esta mujer no era una ancianita, ni una señora… ni siquiera era una adolescente. Era una pequeña niña china de cinco años.

No hay mucha información de ella, de hecho solo la pude encontrar en un libro que se llama “Locos por Jesús” (de donde, por cierto, me volé el título de esta serie). Bien, por lo mismo de que no encontré otra fuente, me limitaré a aplicar el típico “copy-paste” (chicos, así no se hacen las tareas).

(Durante la época de los guardias rojos, 1966-1969)
Una y otra vez la madre le hablaba palabras dulces y consoladoras a su niña de cinco años, mientras ambas permanecían sentadas en la húmeda y oscura celda. La mujer estaba en la cárcel por haber protestado en contra del arresto de su obispo; su niña estaba en la cárcel porque la pequeña no tenía a dónde ir.

Todos los prisioneros sentían indignación al ver a la niña sufrir de tal manera. Aún el director de la prisión le dijo a la madre: “¿Acaso no sientes lástima por tu hija? Sencillamente declara que dejas de ser cristiana y que dejarás de asistir a la iglesia. Solo entonces tú y tu hija podrán salir en libertad.”

En medio de la desesperación, la mujer estuvo de acuerdo, y fue dejada en libertad. Dos semanas más tarde, la obligaron a gritar desde una plataforma frente a 10.000 personas: “Ya no soy cristiana”. En el camino de regreso a la casa, la niña, que había estado cerca de la madre cuando negó su fe, dijo:

-Mami, hoy Jesús no está satisfecho contigo.

La madre le explicó:

-En la prisión estabas llorando; por amor a ti tuve que decir lo que dije.

Siao-Mei respondió diciendo:

-Te prometo que si vamos otra vez a la cárcel por causa de Jesús, yo no lloraré.

La madre fue corriendo a la oficina del director de la prisión y le dijo:

-Usted me convenció de que por amor a mi hija debía decir cosas indebidas, pero ella tiene más valor que yo.

Ambas regresaron a la prisión. Pero Siao-Mei no volvió a llorar.

¿Te imaginas el cuadro? Probablemente tengas algún niño cerca y puedas imaginarte la escena con él/ella. A veces creemos que los locos por Jesús necesitan ser personas ultramegaespirituales y estudiadísimas que han estado por años en algún instituto Bíblico y que son ratones de iglesia, llenos de canas y con barbas largas. La historia y la Biblia nos dicen que no es así. Tal vez tu sobrinit@, o tu hij@, o tu vecinit@ sean unos pequeños locos por Jesús. No subestimes ni menosprecies lo que Dios puede y quiere hacer con ellos. No todos los locos por Jesús tienen canas, pero todos sí tienen un corazón descaradamente centrado en Cristo. Tal vez en tu casa tienes al Samuel de estos tiempos, o a la Siao-Mei del siglo XXI. No subestimes a los niños, ellos tienen tanto potencial como los adultos para predicar, orar, clamar y guerrear.

¿Ahora entiendes por qué me llamó la atención esta historia? Aun cuando la conozco desde hace tiempo, esta historia me reta ¿Te has dado cuenta de cuánto necesita México que salgan locos a decirle que hay esperanza en Cristo? Grandes y pequeños tenemos un mismo Dios. México necesita gente valiente, descaradamente cristiana. Recuerda que lo que hayamos hecho hoy, mañana será (literalmente) la historia. Nosotros decidimos si de nuestra generación, y de nuestro tiempo Dios dice “y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que no la destruyese; y no lo hallé” (Ezeq. 22:30) ; o si dirá “Y les daré un corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón” (Jer 24:7)

Yo sé que comencé hablando de una niña y ya estoy terminando con el tema de México, pero tenía que decirlo, creo que esto último era algo que ya no podía esperar más ¡Necesitamos locos por Jesús en México ya! Las marchas exigiendo paz no son para el gobierno, son para los cristianos. Nosotros somos los encargados de preservar este mundo.

 El reto se extiende delante de nosotros una vez más ¿Tendremos el valor que tuvo esa niña de cinco años? ¿O, como diría la niña, Dios no estará satisfecho con nosotros hoy?

¡Bendiciones!

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