Todo lo que está escrito en la Biblia es el mensaje de Dios, y es útil para enseñar a la gente, para ayudarla y corregirla, y para mostrarle cómo debe vivir. 2 Timoteo 3:16 (TLA)
Hace poco, un niño se me acercó y me dijo:
"Mi pastor me dijo la verdad acerca de Santa Claus y de los reyes magos. Ahora por su culpa ya no me traen nada." - Suspiró muy profundo y con una cara de tristeza concluyó - "Mi pastor me arruinó la infancia".
Creo entender las buenas intenciones del pastor de todo esto. Creo comprender a las personas que deciden evitarle a un niño la desilusión de decirle que siempre no había nada de eso que ellos tanto esperaban. Yo misma fui criada así. Para mí nunca existió Santa, ni los reyes, ni las hadas, ni el ratón Pérez.
Sin embargo, esta vez esto no es lo importante. No pretendo decirte que debes hacer que tus pequeños crean o no en ellos, o si debes decirle a cuanto niño se te acerque que el Santa de la plaza es un tío disfrazado al que le incomoda el relleno y le pica la barba falsa.
No, el motivo de escribir hoy no tiene nada que ver con eso.
El punto importante en lo que el niño me dijo, no tiene que ver con seres mágicos que conoce, sino con lo que no conoce.
Spurgeon alguna vez escribió en los discursos a sus estudiantes:
“Los grandes problemas de sublapsarianismos y supralapsarianismo, las vehementes discusiones respecto a la filiación eterna de Jesucristo; la controversia animada concernienemente a la doble procedencia del Espíritu Santo, y las opiniones respectivas en cuanto a la venida de Cristo , antes o después del Milenio, por importantes que sean en el concepto de algunos, importan muy poco prácticamente a la piadosa viuda y sus siete huérfanos que viven de su trabajo con la aguja. Ella necesita más bien oír lo que atañe a la benignidad del Dios de la providencia, que de estos misterios profundos. Si le predicáis a ella sobre la fidelidad de Dios con su pueblo, cobrará ánimo y valor para la lucha de su vida diaria; pero cuestiones difíciles la confundirán o harán dormir.”
Y así como a la viuda no le beneficia tanto comprender misterios cuando requiere ánimo, a un niño (creo yo), no le beneficia tanto saber quién está debajo del disfraz cuando lo que requiere es saberse querido, útil y capaz.
No puedo evitar pensar que el niño que me dijo que el pastor le arruinó la infancia, necesitaba otra cosa. Tal vez la parte de la verdad que le recordara que aún en su infancia puede hacer cosas increíbles, que puede aprender a amar y que puede imitar a Jesús.
Alguna vez en algún lado leí algo donde decía que la Biblia es como un botiquín. Todo lo que hay ahí es bueno, pero para diferentes necesidades hay diferentes tratamientos. Para un dolor de cabeza no me sirve un curita, y para una fiebre no me sirve una pastilla al azar. Claro, a este ejemplo deberíamos añadirle que no hay algo que no sirva en la Biblia, sin embargo, apoyo el punto de que toda la verdad es importante y buena, pero algos aspectos nos resultan más beneficiosos que otros debido a que vivimos dificultades distintas.
Y pues bueno… creo que deberíamos enfocarnos; No me refiero sólo a los pastores, sino a cada creyente. Probablemente haya cosas más beneficiosas para todos que andar desenmascarando a un panzón vestido de rojo que supuestamente llega cada navidad.
Isarona
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