Ésta mañana me he dedicado a la contemplación.
Vi al sol que ya había nacido, y cuando un pájaro con pecho naranja se sentó sobre una rama. Ví que habían botones amarillos en una planta que yo pensaba que estaba seca y traté de escuchar mi propio corazón. Se escuchaba agua llenando un tinaco y se sentía el calor sobre mis piernas. Los rayos del sol empezaron a abrazar todo a su paso y el día se iluminó cada vez un poco más.
Hoy me di cuenta de que mis dedos son pequeños y gorditos, y que me gustan. Hoy pensé en lo que sucede dentro de mis pulmones cada vez que respiro aire y pensé en todas las cosas químicas que no entiendo, y que suceden para que mi cuerpo tenga oxígeno. Pensé en que hay más cosas dentro de mí de las que he visto. Jamás he visto mi propio corazón, ni mis tendones, pero sé que ahí están.
Durante el desayuno disfruté darme tiempo para saborear la comida, y darme cuenta de que todavía no sé cómo funciona mi estómago en realidad. Puedo oler el café sin tener idea de por qué tenemos dos orificios nasales y no sólo uno.
Justo ahora estoy pensando en todo lo que hay en el aire. Partículas de miles de cosas muertas, y que yo respiro sin querer para poder vivir.
Escucho música nueva y me pongo a escuchar la letra en lugar de sólo seguir el ritmo. He descubierto una nueva canción y un nuevo grupo musical.
Me doy cuenta de que la vida nunca sale como la planeabas. Algunos sueños se rompen y otros te sorprenden sin haberlos esperado. Otros simplemente esperan a que uno trabaje por ellos.
Pienso en que mi mamá se irá a vivir a otro lugar después del divorcio. Pienso en cómo cambiará mi vida viviendo sólo con mi papá. Algunas cosas se han roto dentro de mí en estos últimos meses, pero sigo en pie porque lo que me sostiene no se puede ir. Parece que sólo me queda una semana de vida tal y como la conozco ahora.
Dejaré de trabajar en primaria la próxima semana. Estoy haciendo cuentas. He tenido unos doscientos alumnos, y me pregunto si alguna vez alguien me recordará por algo importante. No me refiero a que hayan aprendido la materia o palabras nuevas, sino que alguna vez alguno de ellos pueda recordarme como una persona que le ayudó a disfrutar un poco la vida, o como la que le ayudó a quitarse el miedo a equivocarse, o como alguien que hizo del salón su lugar feliz. Mi sueño es que cuando crezcan, aunque no vuelvan a verme u olviden mi nombre, me hayan aprendido algo que les enseñara a vivir bien. Hay tanto por aprender. Hay tanto por vivir. Hay tanto por cambiar. Hay tanto por descubrir. Muero de felicidad por verlos crecer con dientes nuevos, bigotes grandes, estatura alargada y sonrisas colosales.
Tengo aún a mis alumnos. Todos teens, en secundaria y en la iglesia. Los pensamientos que me impulsan a seguir con ellos es que a mí me hubiera gustado entender muchas cosas a su edad. Quisiera que ellos no tuvieran el mismo pensamiento a mi edad. Me gustaría que ellos supieran el potencial que tienen y creyeran tanto en ellos mismos como yo lo hago. ¡Gosh! Si supieran cuánto me encanta estar con ellos y conocer sus vidas. Si supieran… espero que lo sepan algún día.
Después de escribir haré una lista de cosas que necesito comprar hoy. No son para mí, son para aquellos que no pueden conseguir todo lo que necesitan. Creo que es un deber humano, y una orden divina el ayudar.
Pienso que hay muchas cosas que valen la pena cambiar, como la actitud indiferente que he tenido hacia el gobierno o ésos sartenes.
Ahora que lo analizo, parece que he dejado de lado muchas cosas que me hacen feliz, como dibujar, leer, escribir. Planeo hacerlo más. Empezando justo ahora. Ya sé qué es lo primero que dibujaré. Amo dibujar. No sé porqué dejé de hacerlo. Debería hacerlo más. Lo haré más.
Hoy no tengo miedo de decirle que lo amo. Porque en verdad lo hago. En cuanto lo vea planeo abrazarlo fuerte fuerte. Lo abrazaré sin miedo porque el amor hace que el miedo retroceda. Siempre es así. Un día de éstos le voy a agradecer que su presencia me haya hecho entender la poesía. Antes no me gustaba porque no la entendía. Ahora comprendo qué es eso de creer que vale la pena darle la vuelta al mundo con tal de abrazarle por la espalda.
Hoy no me importa si el mundo colisiona con un asteroide, o si haremos implosión y luego un nuevo big bang nos despedaza a todos. Tengo el hoy, y eso es lo único que puedo aprovechar y cambiar. Mañana ya veremos. Hoy ya tiene sus propios problemas.
Y mientras algunos corren a sus trabajos, y otros simplemente duermen, yo pienso que soy doblemente bendecida al tener lo que necesito, y saberlo. Creo que soy doblemente feliz siendo feliz y sabiéndolo.
Como alguien alguna vez me lo dijo: “Es maravilloso estar vivo, y más maravilloso aún saberlo”.
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