Queridos hijos, que nuestro amor no quede solo en palabras; mostremos la verdad por medio de nuestras acciones. 1 Juan 3:17
Por tres fines de semana continuos he hablado con Fernando.
Él es creyente. No tiene casa, no tiene familia, su trabajo no es estable, y hace dos semanas le robaron sus pertenencias.
La primera vez que platiqué con él estuvimos analizando el salmo 73, donde Asaf cuestiona si vale la pena esforzarse por mantenerse en los caminos de Dios, mientras se compara con los arrogantes que parecen tener más comodidades en la vida. Asaf concluye que él tiene a Dios, y que eso es suficiente. Ellos tienen lo que quieren, pero solo les durará un momento, así que no hay mucho qué envidiarles en realidad.
La segunda vez que platicamos estuvimos platicando de Job, aquél hombre al que Dios permitió que todo le fuera quitado.
Éste sábado Fernando estaba muy triste. Escuchaba lo que le decía hasta que comenzó a abrir su corazón. Y su única pregunta era ¿Por qué?
Esa noche se sentía solo. Platicamos, oramos, cenó… pero yo me llevé su pregunta.
¿Por qué?
Sé bien que esta vida solo es un momento injusto. Hay creyentes que morirán por su fe. Hay creyentes en necesidad. Hay gente malvada que parece prosperar. Hay gente arrogante que humilla a los pobres y tiene más dinero que ellos y por mucho. Hay gente que no ha trabajado por la vida de comodidades que lleva, y hay gente que lleva trabajando una vida y no tiene nada. Esta vida es un momento injusto.
¿Por qué?
Yo solo sé dos cosas.
La primera es que en algún momento habrá justicia. Y muchos de los que tienen todo lo que desean terminarán sin nada. Y muchos que no tienen nada lo tendrán todo.
Y la segunda cosa que sé es que esa injusticia es una oportunidad para los creyentes. Esa necesidad es una oportunidad para mostrar amor y ministrar caridad. Es una oportunidad para dejar que nuestro amor no se quede en palabras.
¿Por qué, Fernando?
Es porque esta vida es un ensayo. En algún momento vendrá la justicia, y todo estará en el lugar correcto. La verdadera riqueza irá a los que son ricos. Y la verdadera pobreza irá a los que son pobres en realidad. Y el ser rico no es tener dinero, sino tener lo que el dinero no puede comprar. Ese perdón, ese amor, ese pasado borrado…
Tú que puedes leer, que tienes computadora, acceso a internet…abre tus ojos. Hay muchos Fernandos que dormirán hoy en la calle. Hay muchos que estarán bajo la lluvia. Hay muchos que no disfrutan de tus comodidades. Y su estilo de vida, nos pregunta fuerte y claro…
¿Por qué?
Yo sé que algún día volveré a escuchar esa pregunta. Y espero poder contestar que fue para darme la oportunidad de suplir las necesidades que veía; Y más que nada, más que tener las respuestas correctas, espero que con mi vida, pueda decir que mi amor no se quedó en palabras.
¿Y tú sabes por qué otros no tienen lo que tú sí?
"Si verdaderamente amamos a Cristo, debemos preocuparnos por aquellos a los que Él ama" - Charles H. Spurgeon
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