“Recuerden que es pecado saber lo que se debe hacer y luego no hacerlo”. Santiago 4:17 (NTV)
Estoy en un diplomado donde estoy aprendiendo teología. En verdad me gusta mucho aprender cosas
nuevas acerca de la Biblia y todo ese rollo, sin embargo, cuando comencé Dios
me hizo ver una cosa: No necesito saber más.
No es que sea malo aprender o crecer en el conocimiento,
simplemente es el hecho de que no necesitamos llenarnos la cabeza de palabras…
necesitamos vivirlo.
Está muy mono aprender profundidades en la palabra, pero…
¿Cuándo vamos a amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas?
¿Cuándo amaremos a los demás como a nosotros mismos? ¿Cuándo oraremos sin
cesar?
Hay cosas tan simples y básicas para el cristiano que a
veces nos parece que nos han hablado muchísimo en el púlpito, pero no lo
llevamos a casa, a la vida diaria. Me refiero a cosas como compartir con el que
no tiene, dar vestido al desnudo, pan al hambriento, orar por los enfermos,
orar sin cesar, amar…
Pero no, nuestros oídos tienen comezón de “profundidades”
porque según nosotros esas cosas básicas “ya las sabemos”. Ya sabemos qué debemos hacer,
y aunque no lo hagamos nos parece que otra prédica más acerca de eso está de
más. No sabemos amar, pero queremos saber acerca de la predestinación. No
oramos sin cesar, pero queremos explicar
científicamente la resurrección.
No me malinterpretes, no está mal conocer y aprender más, lo que sí está
muy raro es que sabiendo las cosas no las hagamos ni nos parezcamos más a Jesús.
Mayor conocimiento no nos hará más santos, solo nos hará más responsables de
nuestras acciones. Mientras más sepamos, se supone que actuemos más basados en
esas verdades. Conocer más y seguir actuando
igual solo nos hará más hipócritas.
Hay que tener cuidado y analizarnos a nosotros mismos. No
sea que nos alejemos de la iglesia con la cabeza llena de nuevas verdades, y el
corazón vacío.
No necesitamos conocer más. Necesitamos amar más.
No quise escribir “necesitamos actuar más” porque según
Corintios 13, eso también puede ser nada si lo hacemos sin amor.
Amar, la cosa más simple y complicada. El amor actúa. El amor cambia. El amor hace
que el conocimiento que tengamos sea útil y no solo un ruido inútil.
Sin amor todo el conocimiento religioso que tengamos nos
hará fariseos. Y los fariseos, aquellos
que creían saber (pero no vivían), fueron las únicas personas a las que Jesús rechazó.
La gente no quiere ni necesita nuestro conocimiento, sino Su amor mostrado a través de nosotros.
Les amo,
Isarona.
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Platícame, pregúntame, crezcamos juntos...

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