Yo mismo te ayudaré ¡el Santo de Israel es tu redentor!
Isaías 41:14
Es mucho para ti lo que necesitas, pero es poco para mí para
concederte. ¿Ayudarte? ¡No temas! Si hubiese una hormiga a la puerta de tu
granero pidiendo ayuda, no te arruinaría a ti dándole un puñado de tu trigo, y tú no eres sino un
pequeño insecto a la puerta de mi completa suficiencia. “yo mismo te ayudaré”.
Alma mía, ¿no es esto suficiente? ¿Necesitas más fortaleza
que la omnipotencia de la unida Trinidad? ¿Quieres más sabiduría que la que se
halla en el Padre, más amor que el que se demuestra por sí mismo en el
Hijo o más poder del que se manifiesta
en la influencia del Espíritu?
Con certeza este pozo lo llenará. Apresúrate, reúne tus
anhelos y tráelos aquí, a tu vacío, a tus clamores, a tus necesidades.
Contempla este río de Dios que está lleno para suplir. ¿Qué puedes desear fuera de esto?
Prosigue, alma mía en esta tu fuerza. El Dios eterno es tu
ayudador.
C.H.Spurgeon
De mañana oiré su voz, Spurgeon Charles H. 1a ed. Buenos Aires: Peniel, 2010

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