lunes, 25 de febrero de 2013

Yo mismo te ayudaré (C.H.Spurgeon)

Yo mismo te ayudaré ¡el Santo de Israel es tu redentor!
Isaías 41:14
 Oigamos esta mañana al Señor Jesús hablar a cada uno de nosotros: “Yo mismo te ayudaré”. Cosa pequeña es para mí, tu Dios, ayudarte. Considera que ya lo he hecho.  ¡Qué! ¿No te ayudé?  Porque yo te compré con mi sangre. ¡Qué! ¿No te ayudé? Morí por ti, y si he hecho lo más grande, ¿por qué no haré lo menos? ¡Ayudarte! Es lo mínimo que haría por ti; he hecho más y haré más. Antes de que el mundo existiera, te elegí. Hice el pacto por ti. Dejé mi gloria de lado y me hice hombre por ti, di mi vida por ti, y si hice todo esto, con seguridad te ayudaré ahora. Al ayudarte, te estoy dando lo que ya compré para ti. Si necesitas mil veces más mi ayuda, te la daré. Requieres poco comparado con lo que estoy preparado para dar.
Es mucho para ti lo que necesitas, pero es poco para mí para concederte. ¿Ayudarte? ¡No temas! Si hubiese una hormiga a la puerta de tu granero pidiendo ayuda, no te arruinaría a ti dándole  un puñado de tu trigo, y tú no eres sino un pequeño insecto a la puerta de mi completa suficiencia. “yo mismo te ayudaré”.
Alma mía, ¿no es esto suficiente? ¿Necesitas más fortaleza que la omnipotencia de la unida Trinidad? ¿Quieres más sabiduría que la que se halla en el Padre, más amor que el que se demuestra por sí mismo en el Hijo  o más poder del que se manifiesta en la influencia del Espíritu?
Con certeza este pozo lo llenará. Apresúrate, reúne tus anhelos y tráelos aquí, a tu vacío, a tus clamores, a tus necesidades. Contempla este río de Dios que está lleno para suplir.  ¿Qué puedes desear fuera de esto?
Prosigue, alma mía en esta tu fuerza. El Dios eterno es tu ayudador.
 
C.H.Spurgeon
 
De mañana oiré su voz, Spurgeon Charles H. 1a ed. Buenos Aires: Peniel, 2010
 

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