-¿Qué es lo que más le agrada al Señor:
Tus ofrendas quemadas y sacrificios, o que obedezcas su voz?
¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio, y la
sumisión es mejor que ofrecer la grasa de carneros. La rebelión es tan
pecaminosa como la hechicería, y la terquedad, tan mala como rendir culto a
ídolos.
1Samuel 15:22-23
Doy clases a niños de primer grado de primaria. A veces sale algún fulanito que quiere
repartir hojas o cuadernos, o barrer, o algo… pero no ha hecho lo que le he
pedido.
Hoy me pasó eso.
Una niña vio que tenía hojas en la mano. No había terminado su trabajo, y como estaba
muy inquieta le había ordenado que se quedara sentada en su lugar. De repente
la veo corriendo hacia mí…
-“¡Miss! ¿Puedo repartir hojas? ¿Sí? ¿Sí? Miiiisssss…..”
Yo me escuché respondiéndole algo así:
-No has hecho lo que te pedí, prefiero que vayas y termines
eso, a que me ayudes.
De pronto recordé lo que leí hoy en la mañana en 1 Samuel
15:22. Dios prefiere que obedezcamos a que traigamos alguna ofrenda o
sacrificio.
¿Obedecer qué?
1) Amarlo con todo. 2) Amar al prójimo.
Ya nos escucho como niños de primaria:
- ¡¡Padreee!! ¡Quiero levantar un ministerio para jóvenes! - Hace años que te
ordené que hablaras con tu prima y aún no lo has hecho.
- “¡Señooorrr, yo quiero ir al África! ¿Puedo? ¿Puedo?” - ¿Y cuándo le vas a compartir a ese vecinito que tienes?
-"¡Diooosss! Te ofreceré un ayuno de 40 días" -Si estás dispuesto a no comer, ¿Por qué no compartiste ese
día tu comida con ese hermano de la iglesia que no tenía dinero para comprar?
¡¡AGHHH!! ¡Qué
difícil me parecía obedecer a la manera de mi mamá! Sin embargo, años después, eso
le dio lógica al hecho de que Dios también tiene una “manera” en la que le
gustan las cosas. En 1 Samuel dice que prefiere obediencia a las ofrendas y sacrificios. Si queremos agradarle las cosas deben ser a SU manera.
Con esto no quiero decir que necesitamos esperar a ser perfectos para avanzar hacia proyectos grandes o para que Dios nos use en cosas que están más allá. Simplemente quiero darte a entender que es ilógico pensar que seremos fieles en las cosas grandes y lejanas, cuando no lo somos en lo pequeño y próximo. Nos engañamos a nosotros mismos pensando que le serviremos mejor cuando estemos en el lugar que queremos.
Más o menos puedo imaginar que lo que Dios siente cuando
queremos hacer cualquier otra cosa para servirlo… menos obedecer. Supongo que
probablemente es lo que mis niños me causan cuando no hacen su trabajo y me
preguntan si me pueden ayudar. Mi
respuesta para ellos es siempre la misma.
-Prefiero que obedezcas y hagas primero lo que te pedí.
Todo se trata de cuatro letras: OBDC
Con amour,
Isarona

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