miércoles, 6 de julio de 2011

Nuevos comienzos

Hace varios años, vivíamos en un lugar donde teníamos un par de cuartos que podíamos rentar, así es que tuvimos a un par de inquilinos en casa por algún tiempo. Un día mis papás iban regreso a casa cuando encontraron a los hijos de nuestros nuevos inquilinos en la calle. Ya era un poco tarde y ellos eran unos niños, así que y se ofrecieron para llevarlos a donde fueran. Mis pequeños amigos guiaron a mis padres por varias calles, dando vueltas y regresando a los mismos lugares por largo rato. Finalmente llegaron a donde querían llegar. A nuestra casa. Mis padres habían estado buscando la casa donde todos vivíamos. Mis papás aún cuentan esa historia entre risas. A mí me da risa también porque mi papá lo cuenta con tanto ánimo que casi puedes ver las calles por las que pasaron, pero es curioso que siempre termina negando con la cabeza y lanzando un suspiro como queriendo decir algo como “de haber sabido a dónde iba, todo hubiera sido diferente”.

Siento que a veces nuestra vida es así. Hay veces que damos muchas vueltas perdidos, malgastando tiempo, y nos decimos al final “si pudiera regresar el tiempo todo sería diferente”.

He escuchado lamentos de gente que en verdad desearía una máquina del tiempo para no cometer los mismos errores, no tomar las mismas decisiones y no seguir el camino que algún día tomó. Yo misma he querido esa máquina del tiempo algunas veces.

Malas noticias. No existe esa máquina del tiempo.

Buenas noticias. Dios da nuevos comienzos.

¿No te saca una sonrisa? La palabra de Dios dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

Dios regala nuevos comienzos a quien quiera. Puede que tengamos que afrontar consecuencias de errores pasados, pero podemos no vivir atados a ellos. Podemos comenzar de nuevo con la libertad que uno tiene cuando no se ha equivocado, aun cuando lo hayamos hecho.

Un nuevo comienzo para todos lo que nos hemos equivocado y buscamos una esperanza pagada en la cruz. ¿Sabes? La tumba vacía no está tan vacía después de todo. Cuando Jesús salió de ella la dejó llena de esperanza para nosotros. Gracias a que él pagó nuestros errores con sangre, nosotros podemos levantar la cabeza hoy. Casi puedo escuchar a Jesús diciéndonos como lo dijo alguna vez: "Tu fe te ha salvado... yo tampoco te condeno...vete, no peques más".

¿Qué dices? ¿Comenzamos de nuevo?

¡Bendiciones!

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