Es genial leer libros que inspiran, es genial ver películas acerca de personas que hacen cosas difíciles, es padrísimo oír acerca de personas que sobresalen por lo que hacen y te dan tips para alcanzar llegar a donde ellos lo hicieron… a todos nos emociona hacerlo, a todos nos cambia la vida cuando leemos, escuchamos o conocemos cosas así… por lo menos un momento.
A veces decimos: “¡Yo podría hacer eso!” o “estaría bien que comenzáramos a hacer aquello”, pero no hacemos nada. Y lo peor es que hacemos lo mismo con la Biblia. Leemos y sabemos lo que tenemos que hacer, pero simplemente se queda en buenas intenciones, todo termina reducido a mera teoría.
Escribir acerca de lo que debemos cambiar es fácil, decirle a la gente lo debe hacer es fácil, leer lo que deberíamos estar haciendo es fácil… pero no estamos llamados a hacer eso. Saberlo no es suficiente. Estamos llamados a actuar.
La Biblia dice en Santiago 1:22-25: “pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.”
Generalmente uno se ve en el espejo para arreglarse y asegurarse de que se ve bien ¿no? Sin embargo, a medio día, es obvio que no tienes la misma apariencia que en la mañana. El cabello ya se desacomodó, el maquillaje no está donde lo habías puesto y la ropa ya se arrugó un poco. El reflejo que vemos en el espejo no siempre es lo que todos ven por el resto del día. Nuestro reflejo es, en teoría, cómo nos vemos… pero mucha gente puede no percibirlo así, especialmente al final del día cuando ya no somos lo que éramos en la mañana.
Puedes chulearte por la mañana, pero de nada valdrá si el resto del día eres diferente. Puedes escribir cuánto amas a Dios o puedes publicar frases de cómo Dios cambió tu vida, puedes leer y sentirte mal por las cosas que están mal en tu vida, puedes ver películas e inspirarte y proponerte hacer algo difícil, puedes escuchar una canción llegadora y llorar al pensar en las cosas que deben dar un giro de 180 grados, y puedes oír mil sermones donde se te diga qué se supone que hagas…. Pero eso no servirá de nada si se queda en la teoría. Estamos llamados a actuar, no a saber lo que debemos hacer.
La teoría es buena, no hay nada de malo en ella, pero no usarla sería tan inútil como no conocerla. No sé tú, pero yo no encuentro en la Biblia a Jesús preocupado por decirles a sus discípulos cuánto les ama. Lo veo muriendo la muerte más horrible y demostrando ese amor. ¿No querrá Dios que hagamos lo mismo? ¿Dejar de hablar y ponernos a actuar?
No creo que la intención de Dios fuera que todos sus mandamientos, consejos y enseñanzas se quedaran…uhm… solo en teoría.
¡Bendiciones!

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