Hace un tiempo, un chico de la iglesia nos contó una historia real. Por accidente su pequeño hermano se comió unas pastillas que eran para dormir; y ya sabrán… está de más decir que fue a parar al hospital. El doctor simplemente les dijo que le hablaran, y que no lo dejaran dormir, porque si se dormía corría el riesgo de no despertar nunca.
Tal parece que la iglesia necesita mantenerse despierta con la misma emergencia. Hay veces que estamos tan adormilados con la tele, la computadora, la música y todo lo que nos pueda desenfocar, que corremos el mismo riesgo. Si seguimos dormidos podemos no despertar.
Pensando me di cuenta de que si no vemos las manifestaciones de Dios como la iglesia primitiva las veía, tal vez sea porque nosotros no hacemos lo que ellos hacían. Tal vez sea porque nosotros no pasamos el tiempo que ellos pasaban orando y ayunando, no buscamos comunión con Dios como ellos lo hacían y no nos entregamos al punto de llegar al modo de vida que ellos tenían. ¿Has leído lo que ellos hacían? ¿Te has preguntado por qué ellos podían ver cosas que nosotros no hemos visto? ¿Por qué ellos podían vivir cosas que jamás hemos conocido o que vemos raramente? Ellos vivían sobrenaturalmente cada día, llenos de experiencias como ver ángeles, milagros, y manifestaciones del Espíritu Santo. Eso era lo “normal”.
Sin embargo, en la iglesia actual hay veces que no pasa, y claro está que Dios no es el problema. Si alguien está fallando somos nosotros. Antes de ser aprehendido, en Mateo podemos 26, podemos ver a Jesús pidiéndoles a sus discípulos que no se duerman para que no entraran en tentación ¿Por qué debería ser diferente para nosotros? Dormirnos nos hace débiles, como cuando uno duerme demasiado y termina todo modorro. Para estar al 100% se necesita estar despierto...bien despierto.
Es tiempo de despertar, todos sabemos que son los últimos tiempos, y probablemente, si nos dormimos, podemos no despertar jamás.
¡Bendiciones!
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