miércoles, 22 de junio de 2011

Alimentando a la carne (Caricaturas por Joshua Harris)

"Sino vestíos del Señor Jesucrito, y no proveáis para los deseos de la carne."
Romanos 13:14

Éste eres tú. O más bien, nosotros. Humanos hechos a la imagen de Dios. Chicas, siento mucho que tengan que identificarse con un chico. No estoy segura de porqué no tiene playera.


Esta es la carne. Es una especie de "Jabba the Hut" con un luchador. La carne representa los deseos corruptos y pecaminosos de nuestro corazón. No es una referencia a  nuestros cuerpos, nuestros cuerpos fueron creados por Dios y son buenos. La carne representa nuestros deseos pecaminosos de vivir por nosotros mismos  y desobedecer las leyes y los mandamientos de Dios.



Antes de que Jesús nos  salve, esta es la manera en la que todos nos relacionamos con la carne. La Biblia dice que somos esclavos de nuestros deseos pecaminosos. La carne es nuestra jefa. No estoy tratando de ofenderte si no eres cristiano. Sé que esta no es una caricatura muy agradable de tu condición actual, pero esto es realidad para todos nosotros antes de que Dios nos salve.

 

Esto es lo que pasa cuando confiamos en Jesús: Somos libres del poder del pecado, ya que Jesús murió en la cruz, conquistó el pecado y se levantó otra vez.  La carne deja de ser nuestra jefa. ¿Ves que la cadena está rota? Y ahora tenemos ropa… lo que es genial.



 
Sin embargo, nuestra carne no desaparece, se queda cerca de nosotros intentando atraernos. Después de ser cristianos ya no somos esclavos del pecado, pero la carne aún puede tentarnos. Podemos decidir ceder a la tentación y ser indulgentes con la carne. Esto es lo que los teólogos llaman “pecado que mora en nosotros” Jesús rompió el poder del pecado, pero aún vivimos con la presencia y la influencia de deseos pecaminosos.

 
Por eso la Biblia nos dice que luchemos contra  nuestros deseos carnales.  No podemos vivir haciendo las paces  con ella. Tenemos que atacarla y  rechazarla. (Ahora que lo pienso, creo que la “espada del Espíritu” hubiera sido un poco más bíblica…pero bueno…)


 
A menudo los cristianos se hacen amigos de su carne. De hecho, la alimentan. Cedemos ante nuestros deseos pecaminosos y consentimos a nuestra carne. Le damos tres comidas completas con botanas y postre. Tal vez pensamos que está bien permitirle un poco a la carne ya que hemos sido librados por la cruz. Pero hay un problema. Cuando alimentamos a la carne…


 
…¡Ésta  crece! Y antes de que te des cuenta, la carne es  más grande y fuerte que tú y empieza a darte órdenes.  
Por eso Pablo nos dice en Romanos 13 que necesitamos…



…¡hacer pasar por hambre a nuestra carne! Así es como queremos que nuestra carne se vea. Queremos que nuestra carne esté flaca y débil. Cuando Pablo  dice “no proveáis para los deseos de la carne”, él está diciendo que no alimentemos nuestros deseos pecaminosos. No hagas cosas (no pienses cosas, no veas cosas, no medites en cosas) que fortalecen tus inclinaciones pecaminosas. 
 
No hay mucho qué explicar...creo que las ilustraciones lo dicen todo.¡Bendiciones!
Fuente Original: The Rebelution
Traducción por Isarona

1 comentario:

Unknown dijo...

Muy bueno !!! Bendiciones