sábado, 11 de junio de 2011

El gis y el maestro ateo.

Una persona me decía ayer: “los ateos son muy tontos”. A lo que yo respondí: “En realidad, los tontos somos los cristianos que no sabemos mostrar la verdad”. El problema no es que el mundo se corrompa, el problema es que la iglesia lo está dejando corromperse.

Creo que se necesita tanta fe para ser ateo, como para ser cristiano. Sin embargo, algunos, al no ver lo invisible deciden creer los argumentos de que no hay Dios. Nosotros, que lo conocemos, estamos llamados a dar razón de nuestra fe cuando nos sea demandada, ¿no? Una cosa es andar discutiendo con personas que no quieren escuchar, otra muy diferente es dar argumentos a aquél que está dispuesto a ser convencido. Encontré esto en un blog. Es el extracto de un libro que me pareció interesante. Les dejo leer, disfruten…

El gis y el maestro ateo

Esta historia la cuenta un profesor ateo de filosofía quien hace un pequeño discurso cada periodo para convencer a sus estudiantes de que no existe Dios. “cualquiera que cree en Dios es un tonto” –dice– “Si Dios existiera, él podría detener este gis antes de que cayera al suelo y se quebrara. Esta es una simple tarea para probar que él es Dios, y aun así no puede hacerlo”. El maestro suelta el gis y ve cómo se hace pedazos de manera dramática sobre el piso del salón.

Si tú has conocido a alguien que ha intentado hacer este truco tan absurdo, deshazte de su argumento. Aplica la lógica del maestro para tu propia existencia. Dile a los espectadores que probarás que tú no existes.

Dile a alguien que tome un gis y que lo sostenga sobre la palma de tu mano extendida. Explíca que si tú realmente existieras, entonces serías capaz de llevar a cabo la simple tarea de atrapar el gis, déjalo caer al suelo y romperse. Entonces diles: “supongo que esto prueba que no existo. Si ustedes creen en mí, entonces son unos tontos”.

Es claro, este truco del gis no te dice nada acerca de Dios. La única cosa capaz de demostrar es que si Dios existe, entonces él no es un animal de circo al que puedes burlar ordenándole que salte a través del aro para apaciguar a la gente necia.

- Greg Koukl, Tactics: A Game Plan for Discussing Your Christian Convictions, p.150, 151

No necesitamos racionalizar todo, por algo vivimos por fe. Pero aceptar todo por fe cuando hay argumentos racionales, es creer en  Dios con la misma fe con la que le crees a  los reyes magos o el hada de los dientes. Hay un equilibrio… y espero que algún día, como iglesia y por el bien de todos lo encontremos.

Bendiciones.

Creciendo con ustedes,
Isarona.


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