Hoy todo el día he estado pensando en todo menos en mis problemas y traumas. Suelo pensar en las cosas que me pasan, en mis sufrimientos, en mis anhelos, en mí… pero hoy no.
Hoy he estado pensando en las personas que han sufrido violación, en los campesinos que sufren pobreza, en las mujeres que son vendidas para prostituirse, en los bebés que nacen en familias que no pueden proporcionar la seguridad y el apoyo que deberían, en los niños que sufren violencia, en aquellos que tienen que ir a la guerra en contra de su voluntad a defender causas que no abrazan, en las víctimas del bullying, en las familias que han perdido bebés antes de que nazcan, en las personas que son rechazadas por tener un color de piel diferente, en los que crecieron sabiendo que no fueron deseados por sus padres, en todos aquellos cuyas alas se han roto….
Hay tantas personas atrapadas en un mundo de dolor donde son víctimas. Ellos no pidieron vivir así, pero lo hacen. Este post está dedicado a ellos, hoy simplemente quiero recordarles que no todo lo que pasa es su culpa. Es fácil escribir eso, es difícil vivirlo. A pesar de que ellos no causaron sus circunstancias, deben vivir las consecuencias, pero deben recordar que ninguna circunstancia escapa de las manos de Dios. La lógica humana nos dice que deberían ser infelices, que es imposible superar eso que les está pasando, que siempre llevarán sobre sus espaldas esa carga, pero la lógica de Dios es diferente. Dios escucha cada oración que decimos aun cuando no sean palabras elegantes, y además responde cada una de ellas. No hay pasado que Dios no pueda borrar, no hay corazón tan roto que Dios no pueda renovar, no hay precio tan alto que Dios no pueda redimir, no hay edad tan avanzada que Dios no pueda rejuvenecer, no hay sentimiento tan arraigado que Dios no pueda arrancar, no hay errores que Dios no pueda olvidar, ni pecado tan negro que Dios no pueda lavar… Nada es imposible para Él, para Él simplemente no existe un “demasiado tarde”.
Si te ha pasado algo así, no es tu culpa. No vivas como si no tuvieras futuro, la vida te necesita para darle color a este mundo, necesita tu sonrisa para alegrar a otros que pasarán por lo que tú ya pasaste, necesita tus ánimos para la gente que en este momento atraviesa a tientas lo que tú ya conoces, necesita tu experiencia para ayudar a más. El mundo necesita a alguien como tú para enseñarle que Dios aún hace milagros. Si eres alguien así, por favor, sé el milagro para alguien más.
Si conoces a alguien así, recuérdale que Dios puede y quiere ser su héroe, que aunque todos fallen hay alguien que jamás ha fallado y que no lo hará. Recuérdale no el tamaño de sus problemas, sino el tamaño de Dios. No su pasado, sino el futuro que Dios puede darle. Recuérdale que Dios también sabe amar y jugar. Y recuérdale que no todo lo que pasa es su culpa.
¡¡Bendiciones!!




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