No sé por qué hoy recordé la extraña historia real de la tabla-tigre. Resulta que cuando estábamos por abrir la cafetería del ministerio de música, yo “quise ayudar”, pero la verdad es que compliqué las cosas.
Mi tarea era muy simple, lijar y barnizar la tabla que sería la barra para atender a la gente, y parte de unas repisas. Hice las repisas, todo bien… y luego la tabla de la barra… (S:) aquí comenzaron los problemas…
Mi nula experiencia barnizando madera, y mi nula creatividad del momento se hicieron evidentes. No sé qué rayos hice, pero cuando vi la madera tenía algo así como dos colores (D:) Yo pensé que la segunda mano iba a arreglar todo, pero no. (O:) Luego vino la grandiosa idea de quitar el barniz y volver a hacer todo… tampoco funcionó. Solo raspé algo la madera. Para este entonces ya me estaban ayudando los que estaban ahí. Comenzamos a tratar de quitar el barniz con todo lo que encontramos: un desarmador (no lo hagan, ¡es malísima idea!), una caja de discos (Funciona por momentos, pero cuando se te rompe en la mano te das cuenta de que no es lo más adecuado), y muchas cosas más. La más memorable fue una cuchara. Sí, esa funcionó bien como una pequeña espátula. El problema es que la tabla era grande, y la cuchara…pues pequeña. Las rayas que íbamos dejando al quitar el barniz hicieron que la tabla tuviera apariencia felina, de ahí el nombre de la tabla-tigre.
Lo que yo hice sola en un una hora, nos costó dos días y cuatro personas más para deshacerlo. Y la hasta la fecha no sé dónde está esa tabla y ni qué sucedió con ella. Cuando vi ya estaba otra barra colocada, y no, no era la tabla-tigre.
La moraleja de mi vergonzosa historia real: No solo se trata de hacer las cosas, se trata de hacerlas bien. Nuestras decisiones no solo nos afectan a nosotros, también suelen afectar a los que están a nuestro alrededor, así que lo mejor es tener cuidado con lo que hacemos. Sí, las buenas intenciones no suelen ser suficientes.
Bien, ríete de mí un rato, pero aprende la lección conmigo, ¿Quieres? Haz lo que tengas que hacer, y (¡¡¡por favoooorrrrrr!!!) hazlo bien!
¡Bendiciones!
Tip: Si quieres quitarle el barniz a una tabla, utiliza una espátula… no una cuchara, ni una caja de discos, ni un desarmador, ni nada parecido….
*subiré imágenes de la tabla-tigre cuando blogger no se me rebele. :S ¡No quiere subir imágenes y no sé porqué! :(
No hay comentarios.:
Publicar un comentario