Ayer mi pastora me hizo recordar algo muy importante basada en la historia de Nehemías. La planeación y la fe deben tener un equilibrio. No podemos vagar sin saber qué haremos justificándonos en que hacemos todo "por fe". Debemos planear. No podemos estresarnos tratando de hacer todo, aún lo que no podemos hacer. Debemos tener fe.
¡Cuántas veces fallo en eso! Me cuesta hallar el equilibrio entre estas dos cosas, pero estoy convencida de que algún día lo aprenderé.
Para mí, vienen vacaciones...bueno, en realidad solo es el momento donde salgo de la universidad. He planeado y tengo fe. Sé lo que quiero hacer, sé lo que quiero lograr, y sé que necesito a Dios para lograrlo.
Muchas veces me es difícil esperar, sobre todo en las situaciones en las que no veo en qué terminará todo. Pero una y otra vez Dios me pregunta lo mismo:
¿Confías en mí?
Mi respuesta a veces es un susurro agonizante, pero siempre es la misma: Sí, confío en ti.
Dios no me ha fallado. Siempre que le doy mis planes termina haciendo cosas que no imaginé. Planeación y fe van de la mano.
Muchas veces Dios cambia mis planes de una u otra manera, pero, ¿sabes porqué se los sigo entregando?
Porque Dios siempre me hace ver que tiene planes mucho más grandes de los que yo tengo para mí misma.
Planea y ten fe. Las cosas no siempre salen como queremos y escapan de nuestras manos, pero jamás escapan de las manos de Dios.
Bendiciones! ;)

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