martes, 14 de diciembre de 2010

Para todos los salmones...

La primera en mi casa que empezó a separar la basura orgánica e inorgánica fui yo. La primera que comenzó a separar el papel para poderlo canalizar a un lugar donde lo reciclaran fui yo. La primera que juntó las botellas de plástico en lugar de tirarlas junto con la basura fui yo. Cuando comencé a hacerlo recuerdo que mi papá me dijo que dejara de acumular basura, me dijo que yo sola no iba a poder cambiar nada… y así es como me sentí. Como una pequeña gota de agua dulce tratando de endulzar el mar. Me sentí como un salmón que no podría llegar al principio del río. Me sentí sola desde mi trinchera. Sin embargo, continué haciéndolo.

Al principio no fue fácil que me apoyaran ni que me comprendieran. Cuando les pedía que separaran la basura orgánica lo hacían con la condición de que yo me deshiciera de ella. No siempre hubo una persona que llamara a mi casa sabiendo que yo tenía el papel y las botellas separadas para que él las vendiera, ni siempre hubo un lugar específico para que pusiéramos la basura orgánica. No fue fácil hacer que mis papás reciclaran papel periódico, ni que dejaran de verle como una simple e inútil acumulación de papel.

Sin embargo, lo logré. Mucho tiempo estuve sola en eso, ahora todos estamos en eso.
Hacer lo correcto muchas veces es tan difícil como reciclar. No todos lo quieren hacer, no todos te apoyan, uno que otro se burla de ti y difícilmente encuentras a alguien que también quiera hacerlo. A veces uno se siente como salmón nadando contra corriente.

Es tan difícil que otros entiendan la idea ecológica, como que entiendan por qué no haces todo lo que todos hacen, y por qué haces cosas que no todos hacen. No esperes que los demás entiendan y/o lo compartan. Si sabes que algo está bien, hazlo y lucha por ello. No te desanimes. Muchas veces parecerá que tendrás que defender tu sol@ la trinchera, pero recuerda que cuando luchas por lo verdadero, justo y honesto, no estás luchando en vano.

La Biblia dice:


No tenga tu corazón envidia de los pecadores,
antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo.
Porque ciertamente hay fin
Y tu esperanza no será acortada



Proverbios 23:17-18

Vale la pena. Recuérdalo cada vez que al luchar por una causa justa te sientas sol@. Recuerda que los salmones no luchan por ellos mismos, luchan por la supervivencia de su especie ¿Quién dice que tú no cambiarás a otros cuando vean tu esfuerzo?

Al principio mi idea ecológica era solo mía, ahora mi familia me apoya y también me ayuda. Lo mismo pasó con algunas personas cuando decidí no ir a ciertas fiestas a las que me invitaban, o ver las películas que algunos veían, o simplemente gastar el tiempo como muchos lo gastan. Persigue lo bueno, sé que es difícil, pero siempre trae recompensas. Igual que un salmón cuando llega a su destino.



¡Bendiciones! =)









1 comentario:

Moyrs.rs dijo...

Exelente apunte...
deja un buen mensaje, hay que difundirlo mas..