Hace rato estaba con mi familia viendo las fotos de un carro despedazado. El carro donde cinco de mis hermanos iban, y que ya no existe gracias a la imprudencia de un conductor. Mis hermanos están intactos, sanos, a salvo y maravillados, como todos los que hemos escuchado lo que pasó.
Mi mamá es TUM (Técnico en Urgencias Médicas), mejor conocido como paramédico. Los TUM, entre otras cosas, estudian cinemática del trauma. Esto quiere decir que cuando ven un carro y los daños que tiene, pueden deducir qué tipos de lesiones puede tener el que estaba dentro. Cuando mi mamá vio las fotos y vio la mano de Manolo con unos rasguñitos no sabía si reírse o llorar. Lo único que podía decir una y otra vez era: “Es un milagro”.Mi mamá tiene razón. Todos sabemos que es un milagro. Los rasguños que tienen son una burla para la lógica y la mente humana. Los cinco pasajeros eran personas con un cuerpo humano común y corriente… lo que hizo la diferencia es que tienen un Dios sobrenatural.
Somos frágiles, pero nuestra fortaleza viene del Dios fuerte. Somos mortales, pero nuestro Dios es el inmortal quien nos da la vida y la preserva. Nuestro cuerpo es normal, nuestro Dios fuera de lo común e indescriptible, maravilloso, misericordioso y Todopoderoso.
Las fotos se quedan como testimonio de lo grande e incomparable que es nuestro Dios. Como mi mamá dijo: “solo Dios pudo hacer eso”. No moriremos hasta cumplir los propósitos del Dios al que servimos. Nosotros hacemos lo posible, Dios hace lo imposible.
Este es mi Dios. Este es el Dios al que le he dado mi vida y al que la rendiré hasta el final.
¡Mucha suerte para los que decidan confiarle su vida solo al cinturón de seguridad!
Bendiciones!!!



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