jueves, 20 de febrero de 2025

Isarona quiere escribir

ISARONA QUIERE ESCRIBIR


A ustedes no les falta nada, pues están unidos a Cristo. Colosenses 2:10


Isarona quiere escribir.

De hecho, ha escrito... y mucho. Sólo que ha sido todo diferente. 

Antes escribía tanto, para mí, para otros, para todos. Me gustaba escribir en mis libretas, en el blog, en algún papel, en alguna computadora, por mensaje, por carta... Caray. Pero los últimos años, aparte de escribir menos, había dejado todo en un plano muy personal. Finalmente, el año pasado estuve calentando motores de nuevo. Uno de esos meses que pasó hice una limpieza donde incluso pensé en si debería conservar todas mis libretas con memorias y devocionales... pero no pude deshacerme de siquiera una hoja. 

Es profundamente alentador verte a ti mismo a través de los ojos de tu yo pasado, y pensar que si le tuviese enfrente no podría mas que abrazarle y recordarle que el Señor es fiel. Siempre lo ha sido y siempre lo será.

Ya no sé si alguien todavía lee ésto, jaja, pero... Isarona quiere escribir. Así que lo hará.

El 2024 fue profundamente sanador. Creo que mi alma nunca había sido tan tocada por el poder sanador del Señor como el año pasado. Creo que este 2025 lo inicié con mucha paz y gratitud. Han habido varios cambios en mi vida, como el cambio de trabajo que no esperaba, pero que ha sido muchísimo mejor de lo yo pude pedir. Éste ciclo escolar ha sido el menos estresante que he vivido en los últimos años, donde tenía que cumplir aquí, llenar el formato de acá, y lidiar con mil cosas acuyá. Ahora puedo trabajar en casa o cerca, y ha sido increíble poder tener tiempo de leer mientras bebo una taza de café o té sin tener la prisa de que debo correr al trabajo. Esto me ha dado la oportunidad incluso de aprender ukulele por mi cuenta y agregarlo a mi devocional. Tener tiempo me ha dado el chance de meditar más tiempo por las mañanas. Eso es algo que valoro profundamente. 

Otro cambio significativo ha sido que ahora vivo en mi propio espacio, lo cual me ha dado la oportunidad de crear un ambiente que se adecúa a mí. Éste es uno de los proyectos que sigo trabajando y que me ha resultado de lo más gratificante. Por ahora puedo decir que no sólo ha cambiado el portón o los colores de los vidrios y la pared; también se está llenando de plantas y, en general, de vida. Siento mucha paz aquí, y eso es increíble.  Me alienta mucho que alguna que otra amiga que ha estado aquí o ha visto fotos diga cosas como que el lugar"ha cambiado mucho", o que es "muy yo"o que "ha mejorado bastante". Espero que el siguiente mes ya pueda ampliar un poco acá, y eso me tiene muy emocionada. Por cierto, hoy compré otro costal de tierra, porque eso de las plantas requiere ahora más espacio. Es curioso que de repente, no sé cómo, llego a casa con una plantita más... y no siento que sea demasiado todavía. Acabo de hacer una cuenta rápida, y desde aquí, sentada, puedo ver 17 plantas. Esto se está saliendo de control, porque en el otro cuarto tengo tres costales de cactus que mi vecina me regaló y están esperando a que les dé un espacio. ¡Ah! Tengo en un contenedor dos semillas de luffa que están germinando y espero sembrar en unos días. También le pregunté a un par de amigas si saben dónde puedo conseguir un chayote enorme para sembrar (no de los tiernitos), y el colmo es que hoy se me cruzó por la mente: ¿Y si compro dos gallinas ponedoras? 

El autocuidado ha sido otro cambio importantísimo. He puesto más atención a mi cuerpo:He hecho más ejercicio de manera intencional (quienes me conocen saben que nunca he sido sedentaria, pero mucho ejercicio intencional tampoco hacía, je); He cambiado mis hábitos alimenticios y ahora son muchísimo más saludables (quienes me vieron cuando tenía 16 años, olvídense de que comía quesadillas con cheetos, eso pasó a historia); Por fin me hice estudios completos y tuve un tratamiento para ayudar a mi cuerpo con las deficiencias que tenía, ya sea por herencia o por malos hábitos; Me he acercado más a gente que me impulsa a seguir buscando a Dios, y he encontrado que me he rodeado de gente que ama a Dios y que me enseña con su vida, aún sin querer; he aprendido a amarme, y eso ha involucrado que pueda tomarme un tiempo para conocerme y verme a la luz de la escritura, sabiendo que en verdad soy aceptada, a pesar de distar mucho de ser perfecta... Supongo que hay más cambios que puedo agregar aquí, pero en este momento no se me vienen a la mente.

Uhm, he retomado la lectura y la escritura. No es que las haya dejado del todo, simplemente que de niña era una ávida lectora y lo perdí en la ciudad. Creo que no fue del todo malo, porque antes leía mucho pensando de repente que no había mucho por hacer. En la Cdmx me la pasé visitando museos y caminando por cientos de calles. Creo que la ciudad me atrapó. La verdad, la disfruté muchísimo, y creo que la extraño también. En los últimos dos años creo que sólo la he visitado dos veces, y todavía me emociona caminar allá. Me parece que no es la cuestión de sus museos, o su transporte, más bien creo que la valoro por lo que representó para mí en el sentido del trabajo de Señor en mi vida ese tiempo, el cuidado de la iglesia donde estuve y las personas que conocí en ese lugar (a quienes, por cierto, debo atribuir gran paciencia porque yo sé que no era fácil estar conmigo en ese momento, jajaja)

Otro cambio que está teniendo lugar, ha sido en mis finanzas. El año pasado, por cuenta propia, comencé a educarme en el aspecto financiero, lo que me ha permitido administrar mejor lo que tengo, e incluso tener un poco de austeridad en algunos aspectos no esenciales, para poder invertir en mis proyectos personales (como en adecuar mi espacio), y establecer un par de metas personales. Eso me ha gustado. 

El año pasado creo que me volví un poco más ordenada. Un poco, he de decir, pero un poco es mejor que nada al final del día. 

El 2024 fue un buen año, debo decir. Colgué en la pared un recordatorio que dice: "A ustedes no les falta nada, pues están unidos a Cristo Col 2:10". Ése fue mi versículo en los momentos difíciles, pues he de decir que aunque he escrito un año de ensueño, la verdad es que los momentos difíciles son inevitables y los habrá siempre.

No sé, siento que en mi corazón ésta noche sólo hay gratitud y paz. ¿Qué pasará mañana? No lo sé. ¿Conseguiré mi chayote? No lo sé. ¿Tendré gallinas? No lo sé. Lo que sí sé es que mi Dios es es el mismo ayer, hoy y siempre. Desde la eternidad ha sido fiel, y fuerte, y bueno... y  eso es suficiente.

Puedo confiarle mi futuro. Puedes confiarle tu futuro.

Podemos confiar, amigo. Podemos confiar. :)


Isarona






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