Lucas 12: 22, 29-31 Btx
Estaba leyendo y meditando ésto, y me llamó la atención lo que Jesús dice.
"No os preocupéis", "no os afanéis", "no temáis", "ni estéis en ansiosa inquietud" (en otra versión)...vaya. Creo que todos hemos experimentado alguna vez alguna situación donde nos hemos preocupado. Sin embargo, Jesús nos anima a dejar esas actitudes de lado. ¿Por qué? Porque es el mundo que busca éstas cosas básicas, pero el Padre sabe que las necesitamos.
“No temas” es una invitación a la confianza, al conocimiento de que nada escapa de su control, y de que Él conoce nuestras necesidades más básicas. Nada, nada, nada escapa a su control. Sin embargo, pensándolo bien... ¿qué cosas escapan del nuestro?
¿Qué puedes controlar? ¿Acaso puedes controlar tus circunstancias? ¿La familia que tienes? ¿Sus acciones? ¿Si tienes comida? ¿Puedes asegurarte a ti mismo un trabajo? ¿Puedes retener a quiénes se quedan a tu lado? ¿Puedes controlar tu salud? ¿Puedes asegurarte a ti mismo que tendrás recursos, comida, ropa el día de mañana?...¿Puedes siquiera asegurarte un mañana?
Es tan poco lo que elegimos, y aún así, lo que pudiésemos considerar que está en nuestras manos depende de las circunstancias que Dios provee. No podemos asegurarnos nada realmente. Todo en este mundo puede echarse a perder, ser robado, quemarse, perderse, gastarse, morir. ¿No es cierto? Piénsalo por un momento. Puedes perder la salud, te pueden robar tus ahorros, se puede quemar tu casa, tu perro puede morir, tu ropa se gasta... ¿qué cosa te puedes asegurar a ti mismo que tendrás en un año, o un mes, o una semana, o un día, o la próxima hora?
Podemos perder nuestra propia vida en un abrir y cerrar de ojos. Podemos perder cualquier cosa, y sin embargo, llegamos a actuar como si todo dependiese de nosotros. Por supuesto que éstas afirmaciones de Jesús no son excusas para un estilo de vida de holgazanería y negligencia. La intención de Jesús no es proporcionarnos la base de una vida opuesta a un hombre diligente y esforzado, al contrario. Los proverbios nos exhortan a vivir de manera diligente, pero sin olvidar que aún así seguimos dependiendo de Dios y de su misericordia.
El afán viene de un desconocimiento de Dios. Cuando hay afán es porque nos estamos preocupando de más, y quitamos la vista de la verdad de que el Señor conoce nuestra necesidad, y que nada escapa de su mano.
Conoce nuestra necesidad... eso es curioso, porque a veces ni nosotros la conocemos. Las necesidades básicas para la vida que nosotros pensamos tener, a veces no se alinean con las necesidades que Jesús muestra en los versículos anteriores. Al parecer, para Jesús, las necesidades más básicas se limitan a comida, bebida, ropa. Eso, si lo vemos de la manera más tajante, son lo básico para subsistir. Y eso, al parecer, es suficiente. Si tenemos eso, tenemos lo que necesitamos.
Como humanos solemos querer un poco más. Poca es la gente que he conocido que es feliz con lo que tiene. Solemos inclinarnos a creer que necesitamos algo más grande, más cómodo, más nuevo, más rápido, más caro... queremos más y mejor. Pero el Señor rompe con esa inclinación al decir que Él sabe lo que necesitamos. Si lo vemos así, creo que todos hemos recibido mucho más de lo que necesitamos.
Hay una diferencia bien grande entre querer y necesitar. Cada vez que compro algo, he aprendido a preguntar si realmente lo necesito. He descubierto que varias de las cosas que he llegado en mi lista de compras son sólo cosas que quiero. ¡Cuánto necesitamos aprender a diferenciarlo! Porque vaya que el corazón llega a engañarnos.
El Señor dice que en lo básico está la comida, bebida y el vestido. Aún así, si tuviéramos eso sólo por un día, es suficiente. Ya mañana traería sus propios problemas.
Uno de mis pasajes favoritos de Charles Spurgeon se encuentra en su libro devocional "de mañana oiré su voz", donde al hablar del tema, compara la provisión como un bastón, y dice que para caminar no necesitamos muchos. Si lleváramos muchos, lejos de ayudarnos, nos serían estorbo. La acumulación de bienes materiales pueden sernos estorbo en este caminar. Busqué la cita en el libro, ja, pero no la encontré. Lo que sí encontré es esta otra joya que no recordaba y la cual me permito citar:
¡Qué vida tan serena y tranquila podrías llevar si dejaras la provisión en manos del Dios de la providencia! (...) Si Dios se preocupa por ti, ¿para qué tienes que preocuparte tú también? ¿Puedes confiar tu alma a Él y no tu cuerpo? Él nunca se rehusó a llevar tu carga, nunca desmayó bajo su peso.
Ven alma, da fin a tus lamentos y deposita todos tus temores en las manos de un Dios fiel.
Así es, dejemos nuestro afán al lado del camino, tomemos con gratitud la provisión del día y dejemos que nuestro proveedor, sea el que provea lo que realmente necesitamos. También nosotros necesitamos aprender a administrar todo lo que nos es provisto, pero eso es otro tema...
Que el Señor nos ayude a entender ésto y a tomar su provisión diaria con gratitud y confianza.
Isarona
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