viernes, 10 de marzo de 2017

Pequeña Isabel de un universo paralelo:

Te veo en mi mente, en esa época en la que eres una niña. Tienes un uniforme café que años después será parte de tus memorias, y unos zapatos con una lagartija al lado de la que te reirás en el futuro. Tu hermana es más pequeña que tú y crees que siempre será así.

Compras dulces con tus vecinos, los viejitos de al lado que siempre te reciben como si fueras la única niña en el mundo. Llevas tu moneda enorme de Sor Juana para luego salir con todo un botín que podría causarte diabetes, pero tú no lo sabes... y ni te importa. Esos chocolatitos de colores son tu fascinación y bien fácilmente cambiarías 10 años de tu vida por 100 de esos. Te sería fácil creer que es un buen trato. Esa casa contiene un armadillo disecado que tardarás mucho en decidir si tocar o no. Hazlo. No te pasará nada. 

Tu mundo se reduce a una casa, una hermana, un perro, un televisor, unos libros, un gato, unos juguetes y un árbol de nanches en medio del patio que casi nunca da nanches.

Tienes un pequeño "club secreto" con tu hermana que parece más una pequeña secta sin otra visión mas que hacer travesuras, organizar juegos y resguardar los tesoros más preciados. Tus tesoros caben en una caja. Hay un pizarrón que casi nunca usas, y consideras mágico; y hay un par de libros que siempre lees, y que son sagrados. Serán los primeros libros que recuerdes haber leído.

Tus padres trabajan para poder comprar esos zapatos que usas para jugar a las guerras con tu hermana, y el pan molido con el que te llenas la boca para hablar creyendo que se ve como un dragón echando fuego. Ellos también compran ese champú que arrojas al suelo para patinar con tu compañera de primeras travesuras. Un día de esos te descubrirán, regañarán y te lo prohibirán. Tus padres trabajan y pasas bastante tiempo sólo con tu hermana. No tienes idea de lo mucho que los ángeles están al pendiente de ti. No tienes idea.

Algunas veces juegan  a las escondidas. De vez en cuando se asoma una cabeza desde la barda izquierda. El primer amigo y vecino que tendrás. Tú crees que serán amigos para siempre. No tienes idea de cómo funciona la vida. A veces él también juega con ustedes aunque no pueda pasar al otro lado. Es divertido. 

Tus barbies y demás juguetes parecen traídos de la basura. Eres un desastre Isita, un hermoso desastre. Todas tus muñecas tienen el pelo enredado y te encanta meter todo al agua fingiendo que nada. Le das jarabe de agua a un perrito que tu papá te regaló, poco te importa que sea de pilas. Tú quieres que él esté bien, así que le pones jarabe de agua con una cuchara, nadie te explica y tú no entiendes porqué ya no funciona aunque tenga pilas.

Vives en una casa pequeña, pero tú sientes que es enorme porque tú eres mucho más pequeña aún. Hay una barranca que corta la calle. No te molesta, aunque en el fondo sabes que por algo sólo tu hermana se siente orgullosa de ella, como si poseyera algo exótico.

Por las mañanas se te hace tarde,  y sales corriendo cuando suena la canción de la escuela.  No se te hace mala idea, pero años después no comprenderás porqué escogieron esa canción de Cri-cri que habla de los animales que van a camino al colegio.  Durante el receso te gusta comprar esos chilaquiles que te dan en un plato azul hondo con un orangután pegado al lado. Esos chilaquiles te hacen feliz por alguna razón inexplicable. 

Al final de las clases te vas con tu hermana a la casa de los abuelos.  Ese lugar es como un pequeño refugio. Sabes que ahí estarás segura. Tu abuela siempre las espera con comida calientita, y cuando todavía no está lista, por lo menos hay tortillas recién hechas para hacer un taco de sal. Al final siempre las esperan las gelatinas en esos vasos reciclados de yogur. Sabes en el fondo que esas gelatinas las hace para ustedes y para nadie más. Comen como si no hubiera un mañana.  Teminando de comer, la costumbre les hace sentarse frente al televisor para ver toda la programación de ventana de colores. Es casi una obligación. A veces, cuando los abuelos se descuidan, se ponen a brincar sobre la cama. 

Isita, tu cabello es un desastre, y aún así, es el mejor estado en el que estará. Tienes un cabello bonito, pero no lo sabes. Eres una niña y todo lo que quieres esa no caerte de los árboles en los que te subes. Juegas con todo, observas todo, el mundo es nuevo y todo es mágico; sin embargo, necesitas aprender a vivir. Toda la vida la pasarás aprendiendo a vivir. Pero hay cosas que, cuando crezcas, te dirás a ti misma que hubieras deseado entender antes. Así que te diré esas cosas, porque tal vez, en un mundo paralelo, una Isita de la primaria apenas está por descubrir que la vida es más bella y dolorosa de lo que cree.

La primer cosa que debes saber es que debes amarte. Ámate cuando te des cuenta de que tienes un dedo chueco y los dientes amontonados.  Ámate cuando te des cuenta de que tu cabello jamás se quedará en el lugar en el que lo dejaste. Acostúmbrate, eso no cambiará nunca. Ama tus pies que parecen panes con tomatitos, y ámate cuando te des cuenta de que siempre serás la más pequeña de tus compañeros. Bueno, eso cambiará una sola vez, pero la regla general será ser siempre pequeña.

Pequeña Isabel, juega. Haz memorias. Escribe un diario. No dejes que tiren esos cuadernos. Escóndelos hasta que tú seas la que desea deshacerse de ellos.

Guarda tus libros en un lugar alto.

Debes entender que hay problemas de adultos. Tú no eres un adulto aún, así que no son problemas tuyos. Tú tampoco eres la causa de cada uno de ellos. Está bien si te asustas y lloras en ese rincón. Tápate los oídos. No necesitas escuchar cada palabra. No querrás hacerlo. Piérdete en tu mundo, piensa en lo que leíste y en el cielo que pretendes alcanzar. Vuelve a soñar que vas en esa bicicleta negra y que alcanzas el sol. Un día dejarás de tener ese sueño, así que disfrútalo cada vez que lo tengas. Será el primero que recuerdes.

Isa, no hay nada abajo de la cama. No sale nada de ese lugar donde guardan la ropa. Esos rayos no te pueden hacer nada. Nada saldrá nunca de ese baño.  No necesitas tener miedo, aunque está bien si lo haces. Nadie te lo dirá, pero yo lo sé. Cuando seas adulta te darás cuenta de que no tenías nada qué temer. Ningún monstruo te va a tocar.

Lee. No te sientas mal cada vez que te digan que eres rara porque en lugar de jugar te vas a leer junto a  librero que años después te darás cuenta de que no es tan enorme como creías. No te arrepientas de leer las mismas historias una y otra vez. Tienes buena intuición en cuanto a eso y esos libros empezarán a formar parte de lo que eres y de lo que piensas. Esas hojas te dirán muchas cosas que nadie más lo hará.  Tardarás mucho en entender que esas historias te van a ayudar a ser quien tienes que ser. Por ahora, pequeña niña Isabel, sólo necesitas saber que está bien si te sientes diferente. Está bien si te dicen rara. No te sientas mal por ello, y no dejes de leer.  Cómete cada historia, relee cada palabra, y usa tanto esos libros que parezcan viejos. No importa que eches a perder uno que otro por usarlos tanto. Es culpa del libro, no tuya, el que se deshojen. Considera que no los estás matando, sino que les has abierto la sonrisa demasiado.

Nadie te enseñará a hacer amigos, ni a cuidar amistades. Así que yo te diré una cosa: No todas las personas amables son tus amigas, ni todos los reservados son gente que no quiere compañía. Acércate en especial a aquellos que comen solos en el recreo. Son buenos niños. Defíendelos de los que los molestan. Eres la más pequeña, pero tu voz no es proporcional a tu tamaño.

Te prestarán un libro. Será la primera novela que leerás. Disfrútalo aunque... bueno, tendrá una sorpresa. Anota el nombre porque querrás leerlo después. Léelo al menos dos veces antes de entregarlo.

Serás conocida en la biblioteca de la escuela porque irás a leer esas revistas para niños que te ayudarán a entender un poco más el mundo. No salgas de ahí. Repito. ¡No salgas de esa biblioteca! Habrá un día donde ya no podrás entrar y te lamentarás no haber leído la siguiente historia de esos niños que se encogen para ver cómo funcionan las cosas. Lée todas esas historias antes de ir por última vez.  Y créeme, no sabes cuándo será la última vez.

Abraza a tus abuelos. No tienes idea de lo mucho que están haciendo por ti. Nunca te lo reclamarán, ni te pedirán que les pagues algo. De todos modos, aunque lo hicieran, no podrías. Abrázalos. Mantén en tu memoria los últimos cabellos de color que les verás. No pienses en lo arrugados que están. Las arrugas las da el tiempo a todos, pero el corazón que ellos tienen lo da el amor desinteresado a unos cuantos. No son perfectos, pero tú tampoco lo serás. Así que, con todo y todo, abrázalos. Ellos son grandes. Son grandes en todo.

No dejes que tu hermana te cargue. No lo hagas. Sólo hazme caso. No lo hagas. No la dejes.

Si te vas a subir a un árbol, agárrate bien.

Nunca nunca nunca molestes a un animal. No importa su tamaño.

No tengas miedo. Ninguno de los miedos que ahora tienes se harán realidad.  No en esta etapa. Sigue observando lo pequeño. Sigue pensando que todo es grande. No te equivocas al pensar que ambas cosas son maravillosas.

Pequeña Isa. Es bueno tenerte en el planeta.

Isa, crecerás, y después serás adolescente. No tendrás una guía como tal, y aprenderás de donde puedas. Asegúrate de aprender de las personas que son como quieres ser.  Será una etapa complicada, pero créeme, los ángeles que estuvieron cuando eras niña, seguirán estando. No tendrán el mismo rostro, pero ahí estarán. Acercate con ese par de personas mayores que admiras y que te regalan algo de su tiempo. Volverán a enseñarte lo importante de la vida. Créeles todo lo que digan.

Sé paciente. Todas las personas son distintas a tí. Date la oportunidad de conocer y luego de decidir a quién quieres en tu vida. 

Muchas veces te sentirás perdida, pero no lo estás. Muchas veces te sentirás sola, y es válido, muchas veces será cierto, pero estar solo no es estar abandonado. Hay una enorme diferencia. Tú no estarás abandonada. Está bien sentirse diferente. Está bien sentir que no encajas. Algunas veces tu mundo será algo donde no encajes, y está bien. Encontrarás un camino hacia el mundo al que perteneces en realidad.

Empezarás a escribir. Es una buena decisión. Nunca te vas a arrepentir de ello.

Mira las estrellas. Muchas de ellas están muriendo. Tal vez ese día sea el último que verás alguna de ellas. Míralas y no creas que estás perdiendo el tiempo al hacerlo. Al caer la noche habrás perdido unas horas más de tu vida, y habrás aprendido un poco más de ella. Observar no es perder el tiempo.

Un día encontrarás a un gatito, y le darás un pedazo de queso por misericordia. Te van a regañar. No te arrepientas.

Pide las crónicas de Narnia de cumpleaños. Y si no te las dan, pídelas al siguiente.

No dejes de celebrar tus cumpleaños. Vivir es una hazaña y un milagro. Hay que celebrarlo.

No te culpes por todo lo que pasa a tu alrededor. No cargues cosas que no son tu problema. Asume la responsabilidad que tienes por tus decisiones, y ora para que aquello que sale de tus manos cambie, pero de ninguna manera creas que puedes controlarlo todo. No puedes, ni debes.

Aprende a exfoliarte la cara. Las cremas no son una exageración. No te expongas al sol tan descuidadamente.

Escoge bien la música que escuchas. Aléjate de esa que te hace sentir triste o desear lo que no tienes. Escucha música que te tranquilice el corazón.

Cuídate. El cielo estará al pendiente, como una nube sobre tu cabeza, pero evita exponerte o lastimarte. No camines en la obscuridad. No te distraigas leyendo libros mientras vas en la calle. No te saltes comidas. Haz aún más ejercicio. Toma más agua.  Duerme bien. Cuando estés frustrada o enojada no te pegues, mejor escribe. Eso también lastima, pero cura.

No esperes recibir apoyo o ánimo de alguien. Muchas veces (la mayoría)  no lo tendrás. Tú serás la que decida si quiere o no continuar algo. No dejes lo que te gusta. Hay habilidades que puedes perder si no las usas.

Isa, acostúmbrate a llorar. Llorar es de humanos, no de débiles. Acostúmbrate a hacerlo porque toda la vida lo harás. No te sientas mal de hacerlo. De hecho, será más el arrepentimiento de no haberlo hecho que de haber dejado caer un par de lágrimas. Llora todo lo que necesites. Cuando el agua se vacía, el recipiente se seca. Cuando algo permanece húmedo se pudre o se oxida. Créeme,  no quieres un corazón así. Llora aunque te vuelvas a llenar. Te prometo que un día estarás bien. Y de hecho, muchos días estarás bien. Llora, llora bien y llora todo lo que necesites.  Después de eso límpiate las lágrimas y vuelve a empezar como si alguien creyera en tí. Yo creo en ti. El cielo y yo creemos en ti.

En la vida tendrás momentos muy buenos y momentos muy malos. Aprende de ambos, y disfrútalos. Ninguno dura para siempre.

Siempre lleva papel, lápiz, un líbro y agua. A donde sea. Siempre llévalos. Tú confía en mí. ;)

Isa, habla. Dí lo que necesitas. El cielo escucha. La vida te demostrará que el cielo siempre escucha. No responde como quisieras, ni cuando lo esperas, ni en la forma en la que crees. Pero siempre oye. Dile lo que necesitas. Dile lo que quieres. Algunos sueños se te harán realidad porque los pusiste en el cielo.

Una vida feliz no debe ser tu meta. Una vida que da y recibe amor y misericordia sin problema debe de serlo.  Así es como se logra lo primero.

Pasarán un par de cosas que te harán pensar que no mereces mucho de lo que quisieras. Es cierto, no lo mereces, pero la verdad es que nadie lo merece.  Nadie merece lo que tú quieres. Que ese pensamiento no te detenga. Lucha como si fueras a alcanzar las cosas aunque probablemente no lo hagas. 

Escoge bien a quién y qué debes escuchar.

Pídeles las recetas a tu abuela y a tu mamá. Métete a la cocina.

Aprende a pedir lo que vale la pena. Tu educación no es un malgasto. Tú no eres un malgasto.  Pide lo que necesites aunque no lo recibas. A veces piensas que estás ahorrando un poco para no ser una carga, pero la verdad es que si lo haces terminas perdiendo muchas oportunidades. Si nadie te impulsa, impúlsate tú misma.

Habrá momentos donde será lo celestial probará ser mucho más que suficiente para sostenerte. Aférrate a ello. La fe es tomar la mano del cielo, pero la misericordia es que el cielo te toma a ti. No olvides ninguna.

Estás completa, Isabel. No necesitas a nadie que te complemente. Que tu corazón se enfoque en ser quien debes ser, y no en buscar con quién quieres estar.

Ora. Ora siempre y ora por todo. Como puedas. Tus oraciones tan pequeñas mueven un brazo grande.

Lee. Escribe. Baila. Canta. Aprende algo nuevo. Observa. Repite.

Te convertirás en adulta, y eso te abrirá los ojos de que la vida nunca resulta como la planeas. A estas alturas habrá sueños que ya se habrán roto  y unos nuevos nacerán. La vida tiene maneras de guiarte que no esperas. A veces sentirás que eres como una pequeña bola rebotando entre las circunstancias y entre decisiones que no sabes si son torpes o buenas. A veces te arrepentirás, a veces acertarás, pero no debes imaginarte como una persona errante en medio del destino. Imagínate más bien como  una persona siendo guiada y protegida de sus propia torpeza.

Ama. Ama mucho. El amor nunca es un malgasto.  Ama profundo y ama fuerte.  No importa el resultado, nunca te arrepientas de amar. El amor te hará más como aquello que admiras. Si estás en una relación, no dejes cosas para después. El momento especial es ese que estás viviendo. Aprende, esfuérzate. Sé ridícula. Dí todo lo que tengas que decir. Sé sabia en tus decisiones. Pon a Dios en medio, como base y encima de todo. Escribe mucho. No tengas miedo.  Si tienes la oportunidad, llévalo a un concierto de su grupo favorito, dale lo que escribas al día siguiente. No necesitas llenar con charlas todos los silencios. Los silencios también están bien. Las palabras no siempre expresan todo adecuadamente.

Perdona. Te darás cuenta de cosas que has tenido en tu corazón por mucho tiempo y que no sabías. Regala eso que te fue dado. Perdona como se te ha perdonado. Sin merecerlo, sin pedirlo, sin medida. Perdona así.

Aplica para las becas, busca esos intercambios. Esas oportunidades deben ser tomadas.

No busques reconocimiento. Haz lo bueno aún entre las sombras del anonimato.

No busques un trabajo de tiempo completo mientras estés en la universidad. Enfócate en el estudio. Puedes perder más de lo que ganas por ello. No lo hagas en este momento.

Toma muchas fotos. Muchas, muchas. Que la arruga que me salió bajo el ojo izquierdo por utilizar el visor sea mucho más marcada en ti. Significa que hemos crecido haciendo algo que nos gusta. 

Lee. Lee mucho. Lee lo que quieres leer. Cuando un libro no te valga la pena, déjalo. No importa que sea un clásico. Enfócate en aprender de aquellos que admiras.

Ningún cambio positivo es insignificante. 

No te desesperes contigo misma. Sé tan paciente contigo como Dios lo es hacia ti.

Usa lentes.

Te adelantaré un consejo de tu abuela:  Lee la Biblia ahora que tienes "buenos ojos". Aprende de Dios ahora que tienes buena memoria.

Isa, tendrás mucho qué aprender. Pasarás la vida aprendiendo a vivir. Sólo pisarás la tierra una vez. Haz que haya valido la pena soñarte.

Isita de un universo paralelo, tal vez tú lo hagas mejor de lo que yo lo he podido hacer. Tal vez estás por descubrir que la vida es más bella y dolorosa de lo que crees, pero vale la pena. ¡Oh! ¡Vaya que lo hace!

Eres un desastre Isa, siempre lo serás. Siempre serás un bello desastre.

Con Amor,

Isarona.





isarona@hotmail.es

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