Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Hechos 2:42
Esta semana, en la escuela, escuché a una niña asombrarse
con otra.
-¡¡¡¿¿¿EN SERIO???!!! ¡¡¡YO TAMBIÉN SOY MAMÍFERA!!!
No pude evitar reírme. Es increíble cómo los niños pueden
encontrar cualquier cosa en común para conectarse con otro. Cosa extraña. Los
adultos generalmente nos volvemos huraños o algo así. No es que sea un
resultado de crecer, más bien, creo que es el resultado de crecer mal.
Olvidamos que los cristianos necesitamos a otros cristianos y que el mundo conocerá
Cristo a través de los cristianos. No podemos aislarnos… no deberíamos. Nuestro
propósito es tan grupal como individual. Los sueños que Dios soñó para sus hijos
también son comunitarios.
A veces me he escuchado a mí misma con excusas disfrazadas
de buenas razones para no hablar con la gente (Mal, mal Isarona…muy mal). No
soy de las personas sociales que van a un lugar y regresan con 10 amigos
nuevos. No lo soy naturalmente. Soy de las personas que llegan a un lugar nuevo
y lo primero que quiere hacer es meterse en un libro y perderse, me engento
rápido, y me cuesta hablar con gente nueva. Dios es el que me ha “obligado” a
hacerlo. ¡Oh! ¡Sí! Él es el culpable de
que yo termine hablando con gente nueva cada vez.
Hace no mucho, hablando de la personalidad con un amigo que
me conoce de años, me decía:
-¿Tú? ¿Melancólica-flemática? ¡No te creo!
-¡En serio!
Él volteó a ver a mi hermana
y ella, que me conoce de siempre, solo afirmó con la cabeza.
-Sí, ella es así…
Él sorprendido, y de alguna manera yo también. Meditando
sobre eso, me di cuenta de que hago cosas que no son ideas mías…jaja… seee…. Algo
como hablar con gente nueva. No sé cómo explicarlo, es raro. Es como hacer esas
cosas que tú no harías naturalmente y que Dios quiere hacer a través de ti a
pesar de ti y a pesar de tu personalidad.
No sé… yo fácilmente podría pasar todas las tardes encerrada
en mi cuarto leyendo, escribiendo, escuchando música... Lo sé porque es parte
de lo que hago en mis tardes libres... ¡Y me gusta! El problema es que Dios me
saca de ahí y me lleva casi toda la semana a lugares donde tengo que
relacionarme con gente. Niños, adultos, cristianos y no cristianos, amigos y
desconocidos… da igual. Siempre hay alguien con quién hablar, alguien a quién
invitar, alguien a quién animar. Y así es como Isarona termina haciendo las
cosas que naturalmente no haría.
Sí, a veces olvidamos que el cristianismo también se trata
de olvidarnos de nosotros mismos y darnos a los demás. Darles tiempo, un mail,
una plática… Olvidamos que toda persona conectada a Cristo está conectada a las
demás que están también conectadas a Él. Y que toda persona que conoce a Cristo
debe buscar que los que no lo hacen, lo hagan.
En otras palabras, el cristiano
debe buscar una relación con cristianos para comunión y crecimiento, y en no cristianos
para presentar el evangelio. No podemos ser entes aislados únicamente conectados
a Cristo. Tal relación no existe en la Biblia ni el testimonio de ningún santo.
Parafraseando a Spurgeon, si nos importa Cristo, también nos
importarán aquellos que a Él le importan.
Vamos, hay todo un mundo real fuera del monitor. La calle
está llena de gente y a iglesia también. No hay necesidad ni excusa para
aislarnos. Si lo preferís, podés comenzar con una pregunta rompe- hielo como la
de mis niños y luego exclamar con emoción al encontrar algo en común:
-¿Tú eres mamífero?
¡¡¡YO TAMBIÉN!!!
Isarona


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