sábado, 14 de junio de 2014

¿Eres mamífero?

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Hechos 2:42

Esta semana, en la escuela, escuché a una niña asombrarse con otra.

-¡¡¡¿¿¿EN SERIO???!!!  ¡¡¡YO TAMBIÉN SOY MAMÍFERA!!!

No pude evitar reírme. Es increíble cómo los niños pueden encontrar cualquier cosa en común para conectarse con otro. Cosa extraña. Los adultos generalmente nos volvemos huraños o algo así. No es que sea un resultado de crecer, más bien, creo que es el resultado de crecer mal.

Olvidamos que los cristianos necesitamos  a otros cristianos y que el mundo conocerá Cristo a través de los cristianos. No podemos aislarnos… no deberíamos. Nuestro propósito es tan grupal como individual. Los sueños que Dios soñó para sus hijos también son comunitarios.

A veces me he escuchado a mí misma con excusas disfrazadas de buenas razones para no hablar con la gente (Mal, mal Isarona…muy mal). No soy de las personas sociales que van a un lugar y regresan con 10 amigos nuevos. No lo soy naturalmente. Soy de las personas que llegan a un lugar nuevo y lo primero que quiere hacer es meterse en un libro y perderse, me engento rápido, y me cuesta hablar con gente nueva. Dios es el que me ha “obligado” a hacerlo.  ¡Oh! ¡Sí! Él es el culpable de que yo termine hablando con gente nueva cada vez.

Hace no mucho, hablando de la personalidad con un amigo que me conoce de años, me decía:

-¿Tú? ¿Melancólica-flemática? ¡No te creo!

-¡En serio!

Él volteó a ver a mi hermana  y ella, que me conoce de siempre, solo afirmó con la cabeza.

-Sí, ella es así…

Él sorprendido, y de alguna manera yo también. Meditando sobre eso, me di cuenta de que hago cosas que no son ideas mías…jaja… seee…. Algo como hablar con gente nueva. No sé cómo explicarlo, es raro. Es como hacer esas cosas que tú no harías naturalmente y que Dios quiere hacer a través de ti a pesar de ti y a pesar de tu personalidad.

No sé… yo fácilmente podría pasar todas las tardes encerrada en mi cuarto leyendo, escribiendo, escuchando música... Lo sé porque es parte de lo que hago en mis tardes libres... ¡Y me gusta! El problema es que Dios me saca de ahí y me lleva casi toda la semana a lugares donde tengo que relacionarme con gente. Niños, adultos, cristianos y no cristianos, amigos y desconocidos… da igual. Siempre hay alguien con quién hablar, alguien a quién invitar, alguien a quién animar. Y así es como Isarona termina haciendo las cosas que naturalmente no haría.

Sí, a veces olvidamos que el cristianismo también se trata de olvidarnos de nosotros mismos y darnos a los demás. Darles tiempo, un mail, una plática… Olvidamos que toda persona conectada a Cristo está conectada a las demás que están también conectadas a Él. Y que toda persona que conoce a Cristo debe buscar que los que no lo hacen, lo hagan. 

En otras palabras, el cristiano debe buscar una relación con cristianos para comunión y crecimiento, y en no cristianos para presentar el evangelio. No podemos ser entes aislados únicamente conectados a Cristo. Tal relación no existe en la Biblia ni el testimonio de ningún santo.

Parafraseando a Spurgeon, si nos importa Cristo, también nos importarán aquellos que a Él le importan.

Vamos, hay todo un mundo real fuera del monitor. La calle está llena de gente y a iglesia también. No hay necesidad ni excusa para aislarnos. Si lo preferís, podés comenzar con una pregunta rompe- hielo como la de mis niños y luego exclamar con emoción al encontrar algo en común:
 
-¿Tú eres mamífero?  ¡¡¡YO TAMBIÉN!!!

Isarona

Contacto: isarona@hotmail.es  Facebook Twitter





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