"Pero mi vida no vale nada para mí, a menos que la use para terminar la tarea que me asignó el Señor Jesús, la tarea de contarles a otros la Buena noticia acerca de la maravillosa gracia de Dios" Hechos 20:24
No sé porqué recordé la parte de una película donde un tipín con una salud frágil siempre queda en segundo lugar frente a su hermano en competencias que hacen nadando en un lago o algo así. Su hermano siempre gana porque el tipín siempre dice que ya no puede más.
Un día, el tipín nada, nada… y sigue nadando, y el hermano queda detrás de él. Por primera vez es el hermano quien se da por vencido al ver que están demasiado lejos de la orilla. Al ver que el tipín no se da por vencido, el hermano le pregunta cómo ha logrado llegar tan lejos. El tipín le responde:
No sé porqué recordé la parte de una película donde un tipín con una salud frágil siempre queda en segundo lugar frente a su hermano en competencias que hacen nadando en un lago o algo así. Su hermano siempre gana porque el tipín siempre dice que ya no puede más.
Un día, el tipín nada, nada… y sigue nadando, y el hermano queda detrás de él. Por primera vez es el hermano quien se da por vencido al ver que están demasiado lejos de la orilla. Al ver que el tipín no se da por vencido, el hermano le pregunta cómo ha logrado llegar tan lejos. El tipín le responde:
-“No guardé fuerzas para regresar”.
Obvio el hermano le dice que está loco y comienza a nadar de
vuelta.
Hoy me pregunto si he guardado fuerzas. Me pregunto si no he
nadado tan adentro en Cristo por no perder a la posibilidad a nadar de vuelta.
A veces he justificado mi pobre
mente con excusas bastante infantiles y débiles; pero esta mañana orando, algo me
decía dentro de mí: “No guardes fuerzas para regresar”.
No guardes fuerzas, no limites fuerzas, no reserves fuerzas. No te detengas en conocer algo de Él para mañana, para hablar verdad o para hacer algo a favor del reino.
No te detengas ante la posibilidad de ser ridiculizado. No te rechazan a ti si rechazan el evangelio que predicas, y no solo te rechazan a ti si rechazan al Cristo del que hablas. La verdad probará ser verdad pronto. La verdad se comprobará a sí misma. No sabes qué tan mar adentro puedes nadar en las profundidades de su palabra o qué tanto placer hay en Él, no lo sabes aún.
Solo adéntrate. Gasta hoy todo lo que puedas dar en Él. Ve tan lejos y tan profundo como puedas. Nunca dejará de sorprenderte, así que no temas llegar al final de conocerle, porque no lo harás.
No te detengas ante la posibilidad de ser ridiculizado. No te rechazan a ti si rechazan el evangelio que predicas, y no solo te rechazan a ti si rechazan al Cristo del que hablas. La verdad probará ser verdad pronto. La verdad se comprobará a sí misma. No sabes qué tan mar adentro puedes nadar en las profundidades de su palabra o qué tanto placer hay en Él, no lo sabes aún.
Solo adéntrate. Gasta hoy todo lo que puedas dar en Él. Ve tan lejos y tan profundo como puedas. Nunca dejará de sorprenderte, así que no temas llegar al final de conocerle, porque no lo harás.
Nada, nada, nada, no voltees a la orilla, y no guardes
fuerzas para regresar.
¡Soli Deo Gloria!
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