domingo, 10 de noviembre de 2013

Soy un Raz (Cuento)

El creador puso un huevito sobre un nido lleno de amor. Los animales del bosque comenzaron a preguntarse qué era.

-¿Será un pollito?-preguntó el oso.

La gallina se acercó, sacó sus lentes y los limpió.

-No, ese no es el huevo de un pollo.

-¿Será una lagartija?-Preguntó la ardilla.

La lagartija se acercó, hizo “toc, toc” en el huevo y se alejó segura.

-No, no es una lagartija. Es demasiado grande para serlo.

-¿Será un león?- preguntó el gusanito.

El león soltó una carcajada.

-¡Los leones no ponemos huevitos! – dijo, y siguió riendo.

… y  mientras reía tan fuerte que la tierra temblaba, el huevito comenzó a romperse.

Primero salieron unos cabellitos negros, y luego se asomaron unos ojos negros con cejas grandes… y unas manitas, y  finalmente salieron un par de pies del tamaño de un maní.

Todos miraban extrañados. Nunca habían visto algo igual.

-¿Qué eres?- preguntaron todos…

Pero no respondió. Tenía tanta hambre que comenzó a comer la fruta que encontró. Mientras todos lo veían  aprendió a sonreír, y a correr, y a estirar los brazos.


-¿Qué eres?-preguntó el gusanito.

-No lo sé – Respondió.

Todos comenzaron a murmurar. ¿Qué era ese extraño pequeño?
Una mariposa comenzó a revolotear a su alrededor y a mirar curiosa. Se acercó y se puso en su hombro para decirle un secreto.

-Si le preguntas al creador, seguramente te lo dirá. Y no solamente te dirá qué eres, sino también para qué estás aquí.

El pequeño sonrió. Sin preguntar, sin pedir permiso, y sin vacilar regresó al lugar donde el creador lo había dejado. Comenzó a gritar y a estirar los brazos como si quisiera alcanzar la nube más alta.

-¡Creador! ¡CREADOR! ¡CREADOOOOR!

Y siguió gritando hasta que le vio venir.  El creador venía feliz. Siempre se pone feliz cuando alguien dice su nombre.

-¡Creador!

-Hola, Raz.

-¿Raz?-Dijo el pequeñín…

Los animalitos veían de lejos que el creador y la criaturita platicaban, y esperaron hasta que su larga conversación terminó y les vieron despedirse con un abrazo.  Raz regresó con los animalitos y todos comenzaron a preguntarle cosas al mismo tiempo.

-¿Qué te dijo? ¿Tendrás melena cuando crezcas? ¿Te hizo para volar? ¿Vivirás en un árbol? ¿Comerás cocos como yo? ¿Crecerán tus orejas y tendrás bigototes?

A  todo Raz negaba con la cabeza.

El gusanito se acercó y subió por su pierna hasta ponerse en su hombro, cerca de su orejita.

-¿Ya sabes qué eres?

-¡Soy un Raz!

-¿Un Raz? ¿Qué es eso? – preguntó el conejito.

-No lo sé, voy a averiguarlo. El creador me dijo que tenía permiso de ser yo. Nunca ha habido nadie como yo antes, y me dio una vida para serlo. Puedo convertirme en lo que yo quiera, el creador me dijo que mientras fuéramos amigos puedo hacerlo.

-¿Y qué le dijiste?

-Le dije que sería su amigo, y que me convertiría en lo que soy.

Los animalitos del bosque se sorprendieron, lo abrazaron  y le hicieron una fiesta.


El creador veía todo desde una nube y sonreía satisfecho. Nada mal para ser su primer Raz. Nada mal para ser el único que haría.

FIN

Raz, mi único Raz. Eres el sueño de tu creador, 
vive y hazlo realidad. Sigue enseñándome y contagiándome
el eterno apetito de la infancia. Te amo.  

Tía Isa

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