lunes, 7 de enero de 2013

Para mí el vivir es ... (por C.H.Spurgeon)


“Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia” Filipenses 1:21

El creyente no siempre vivió para Cristo. Comenzó a hacerlo cuando Dios, el Espíritu Santo, lo convenció de pecado, y cuando por gracia fue llevado a ver al moribundo Salvador haciendo una propiciación por su culpa.

Desde el momento del nuevo y celestial nacimiento el hombre comienza a vivir para Cristo. Jesús es para los creyentes esa perla de gran precio, por quien estamos deseosos de compartir todo lo que tenemos. Él ha ganado nuestro amor de manera tan completa, que late solo por  Él.  Viviríamos por su gloria y moriríamos en defensa de su Evangelio. Él es el modelo de nuestra vida y el ejemplo por el cual podemos esculpir nuestro carácter.

Las palabras de Pablo significan más de lo que la mayoría de los hombres piensan. Suponemos que el propósito y fin  de su vida era Cristo. No. Su vida misma era Jesús. En las palabras de un antiguo santo, comió, bebió y duerme la vida eterna.

Jesús mismo era su aliento, el alma de su alma, el corazón de su corazón, la vida de su vida. ¿Puedes decir como un cristiano profesante que vives de acuerdo a esta idea? ¿Puedes decir honestamente que para ti el vivir es Cristo? Tus negocios: ¿Los haces para Cristo? ¿No son hechos para tu propio engrandecimiento y para ventaja de tu familia?

Te preguntas: ¿es esa una razón importante? Para el cristiano lo es. Él profesa vivir para Cristo, ¿Cómo puedes vivir para otro objetivo sin cometer adulterio espiritual?

Hay muchos que en alguna medida se apartan de este principio pero,  ¿Quién se atreve a decir que ha vivido santamente para Cristo como lo hizo el apóstol?  Aun así, solo esta es la verdadera vida de un cristiano, su recurso, su sustancia, su modo, su final, todos agrupados en una palabra: Cristo Jesús.

Señor, acéptame, acá me presento, y oro para vivir solamente en ti y para ti. Permite que sea como el buey, ya sea para el arado o para el altar, ya sea para trabajar o ser sacrificado, y permite que mi lema sea: “Estoy listo para ambas cosas”.

Charles Haddon Spurgeon 

Tomado de:  "De mañana oiré su voz" (Charles Haddon Spurgeon). Editorial Peniel, 2010.

No hay comentarios.: