Hace tiempo, leí en
el Newsweek algo que me llamó la atención. Resulta que Thomas Jefferson (el
tipín de la foto) tomó una Biblia y comenzó a quitarle los pedazos que no le
latían tanto. A los 77 años comenzó su
proyecto para quitar el “estercolero” de la Biblia. Al final no se encontraban los milagros de
Jesús, nada sobrenatural, no
resurrección, la trinidad… y párale de contar. Esa Biblia ahora se encuentra en el museo
nacional de historia de los Estados Unidos (Washington. D.C)
¿Te imaginas eso? ¿Que
cada quien agarrara lo que quiere y lo que no, ps no?
Imagina que Isarona se levanta un día y dice: “bien, hoy no
quiero amar a Dios con tooodo mi corazón. Le cortaré eso… ¡pff! ¡Mucho mejor!
Uhmm… No me gusta eso que dice de amar a mis enemigos ¿Las tijeras?
…. ¡oh! ¡Sí, que
alivio! Mucho más fácil. Uh… ¿qué más?
¡Ah! ¡Sí! Este pedacito donde me dice que honre a mis padres no solo
será recortado, ¡¡también lo quemaré!! ¿Sacrificio? ¿Cargar una cruz? ¡Oh, no! ¡Eso
no estará en MI Biblia!”
Tal vez nos da risa, pero no es gracioso. :/ Resulta que eso es lo que muchas veces
hacemos con nuestras vidas. “¡Sí Señor,
bendíceme! ¡¿Qué?¡ ¿Predicar? ¿Y dónde dice eso? ¿No lo podemos
interpretar como una sugerencia? Bueno, es que en esos tiempos la gente no tenía una vida tan ajetreada como
hoy, digo, hay que adaptarse a los tiempos; ¿Orar sin cesar? ¿Te refieres a que no ore con mi primo "César"?, ah, uh.. qué mala onda, pero bueno, si eso quieres, ya no oraré con él…” Y así nos pasamos la vida,
quitando lo que no nos gusta, reinterpretando lo que queremos y recalcando toooodo lo que suponemos que Dios “tiene”
que hacer por nosotros :/ ¡Qué ridículos
nos hemos de ver cuando queremos tratar a Dios como a un sirviente personal!
Dios nos ha dado una carta donde expresa su voluntad para
nosotros. No son pequeñas sugerencias
para arreglar nuestra vida. Son mandamientos para destruirla y para hacer de ella algo que valga la pena de verdad.
Hace unos días, le comentaba a un amigo lo que costaba
seguir a Cristo, lo que había reflexionado en la semana. Le comenté que tal vez
Dios no nos ponga en un púlpito frente a miles y miles de personas, o en una
casa hermosa, o en una situación
económica cómoda si es que queremos
seguirle de verdad; que tal vez querría que nuestro nombre no resalte, que trabajáramos
en algo que no nos gusta, o que
tuvieramos una casa o familia que no soñábamos. Me sorprendió su reacción: “Si
me lo pones así, honestamente yo te diría hoy que no le entro”. Confieso que yo también estaba predicándome a
mí misma cuando dije todo lo que dije. No
es fácil tomar toda la Biblia (incluyendo los pasajes donde tenemos que dejar
lo que queremos, o hacer lo que no queremos), pero así funciona con Dios: Todo,
o nada. (*Nota: Mi amigo y yo ya platicamos, creo que ya no diría lo mismo hoy).
Yo no quiero mi Biblia recortada, quiero vivir la que Dios
escribió. No quiero crear mi idea de Dios poniéndole y quitándole
atributos a mi antojo, quiero conocer al real.
No quiero un buffet de versículos. Quiero vivir una vida cristiana con
todo.
No te digo que ya lo haya hecho del todo. Estoy en el
camino. Pero cada vez que recapitulo mi vida, me doy cuenta de que lo poco o
mucho que he avanzado, ha valido la pena. No soy conocida, y tal vez nunca lo
sea, pero si Dios sabe mi nombre y al decirlo sonríe… ¡¡pff!! ¡Valdría la pena
morir desmembrada solo por ese momento!
Sacrificio, obediencia, fe, fidelidad, bendiciones inesperadas, cambios, amor que no falla… todo en el mismo combo. Todo o nada.
Tomarlo a la mitad es rechazarlo. Tomarlo todo es intentarlo con cada latir.
Escribo esto y me reto a mí misma. Tengo mucho por aprender,
y de alguna manera eso me alegra. Algo me dice que no me voy
a aburrir. :P
Si solo buscas las bendiciones de Dios o que Él te de una
vida color de rosa, te vas a quedar como el perro de las dos tortas, pero si buscas
a Dios, obtienes hasta lo que no buscabas. Curioso, ¿no?
No recortes tu Biblia. Tómalo todo. Si tomamos algunas cosas
solamente, entonces no estamos tomando nada en realidad. Si Dios no tiene todo
de nosotros, entonces nosotros jamás tendremos todo de Él. Venga, ¡vamos con todo!
Desidero Domino Permanere,
Isarona


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