“¡Vamos Dios! ¡Solo fue un pequeño golpe a la peña!, no fue la gran cosa…”; “¿Es en serio? ¿Nos vas a sacar del Edén por comer el fruto que nos dijiste que no comiéramos? ¡Solo fue una vez!”; “Vamos Dios, sé razonable. Fue un pequeño error… nos deshacemos de su esposo, me caso con ella y todo como si nada…”
Casi puedo escucharlos diciendo todo eso, después de todo parecía un pequeño error. Algo que no tenía por qué trascender según ellos. Moisés golpeando una peña, Adán y Eva mordiendo un fruto, David acostándose con una chica…
La Biblia nos hace ver a través de varias historias que un pequeño error puede tener enormes consecuencias :
“Las moscas muertas hacen Eder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable.” Eclesiastés 10:1
¿Qué tan grande puede ser una mosca? Por más enorme que sea es una miniatura. No dejes que esas miniaturas arruinen tu fragancia. Esos pequeños errores también costaron sangre. ¿Cómo podríamos darles menos importancia de la que Dios mismo les da? Oswald Chambers, un misionero protestante que murió hace casi cien años, dijo:
“Cuidado con aquello de lo que ustedes digan “ah, eso no importa gran cosa”. El hecho de que no sea de gran importancia para ustedes puede significar que sí le importa mucho a Dios. No hay nada que sea un asunto ligero en lo que respecta a un hijo de Dios.”
Los pequeños aspectos de nuestra vida también tienen importancia para Dios. Una pequeña actitud, una pequeña frase, obedecer una vez que parezca insignificante, una palabra que parezca perderse en nuestro discurso, una pequeña oración desesperada, … pequeñas cosas que tal vez para Dios no sea tan pequeñas después de todo...
¡Bendiciones!

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