Tuve la oportunidad de asistir a un campamento cuyo tema principal era regresar a la casa del Padre. Hubo varios talleres y tuvimos la oportunidad de realizar cosas que no habíamos experimentado antes. Una de esas cosas (para mí) fue el arte profético. El arte profético consiste en materializar algún mensaje que Dios te ha dado. Nosotros lo plasmamos por medio de la pintura. Comenzamos con un momento de adoración y yo me puse a orar. No quería dibujar algo que no fuera lo que Dios quería que dibujara. De repente una imagen cruzó mi mente. Era yo siendo recibiendo el abrazo de mi papá celestial.
Dios trajo a mi mente el día en el que él me abrió los brazos cuando regresé a casa. Recuerdo mucho ese día, lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Me es imposible olvidarlo porque desde ese día no he sido igual. Mi vida fue cambiada totalmente en ese momento. Mucho tiempo yo conocí de la palabra. Toda mi vida asistí a la iglesia, crecí dentro de ella. Desde que tengo memoria he estado sirviendo en algún ministerio… pero no fue sino hasta los 16 cuando yo fui adoptada por Él. Muchos me considerarían cristiana desde mucho tiempo antes, pero yo me considero hija de Dios a partir de los dieciséis. Irónicamente no recuerdo la fecha del día más importante de mi vida. Mi explicación es que estaba tan fascinada que perdí la noción del tiempo muchos días.
Ese día yo estaba sentada sobre mi cama. Yo estaba lista para dormirme, pero algo en mi corazón me dijo que yo debía hablar con Dios. Yo ya asistía a la iglesia, yo sabía varios versículos de memoria, yo había aceptado a Jesús por varias ocasiones (ahora veo que todas eran falsas), y hasta servía en un ministerio. Yo sabía y creía que había un Dios, pero yo sabía que muchas veces todo solo era una apariencia y que adoraba (o fingía adorar) a un Dios que no conocía. Esa noche todo fui diferente. Me senté en el borde de mi cama y comencé a hablar con Dios con todo mi corazón. Ese día le dije que yo quería estar segura de que estaba creyendo lo correcto. No quería seguir lo que mis padres me habían enseñado si no era cierto, yo quería la verdad. Yo le dije que necesitaba la seguridad de mi salvación y que quería que todo mi pasado quedara enterrado. Necesitaba desesperadamente a mi padre celestial.
No escuché reproches, no escuché “te lo dije”, no vi un dedo acusador que señalara mis errores. A decir verdad, no escuché nada. Solo sé que ese día mi corazón transformado porque dormí como un bebé. Sentí una paz inexplicable y comencé a sentir la seguridad de que lo que creía era verdad. El día siguiente me levanté a leer la palabra. Quería devorar la Biblia porque encontré un deleite en ella. Lo primero y lo último que hacía cada día era (y es) leer la Biblia y orar. Comencé a tener momentos de expectación en su presencia y fui libre de muchas cosas que traía cargando. Aunque mi corazón fue cambiado por uno totalmente nuevo ese día, el cambio en mi vida fue gradual. Hay cosas que cambiaron de la noche a la mañana, hay aspectos en los que Dios está trabajando aún hoy.
Cuando comenzamos a tener ese momento de adoración en el campamento, Dios trajo todo esto a mi memoria y me trajo el conocidísimo pasaje del hijo pródigo. Todos los que hemos sido adoptados por él tenemos un pasado infeliz y vacío. Hemos malgastado en el pasado tiempo, esfuerzo, dinero, sentimientos, y todo lo que somos en cosas que no duran por siempre, y terminamos en un estado vergonzoso antes de reconocer que le necesitamos. Tal vez algunos (como yo en alguna ocasión) puedan excusarse diciendo que no han caído tan bajo como otros, sin embargo, un análisis honesto nos dirá que la soledad y la depresión son tan destructivas como los vicios. Como el hijo pródigo, nosotros podemos probar mil cosas que nos dejarán vacíos.
La noche que regresé a casa todo ese vacío fue llenado. Como alguien diría, mi corazón tenía un hueco “con la forma de Dios”, de manera que no podía ser llenado por algo más. Cuando regresé ahí estaba el padre, MI PADRE. Había estado esperando tanto tiempo por ese momento que lo puedo imaginar cada día saliendo a la puerta de la casa a ver si ya venía.
El cuadro que dibujé representa el momento en el que decidimos regresar a casa y somos aceptados. Dios quita toda vergüenza y en lugar de reprochar y acusarnos nos viste con ropas hermosas. Cuando nosotros comenzamos a decirle lo que hay en nuestro corazón, él nos atraviesa con sus palabras y opaca nuestras disculpas con su amor.
Yo sé que muchos regresaron a casa ese día. Todos los que decidieron regresar a casa lo hicieron. Yo sé que Dios ya no ve más su pasado, la sangre de Jesús ya pagó todo. Él ya no está interesado en lo que malgastamos, lo único que ve es lo que puede hacer de nosotros. Esta es la belleza de la gracia y la misericordia de Dios. Este es nuestro papá. Esta es la pureza de su abrazo.
Esto es lo que sentí dibujar. El abrazo del padre cuando regresamos a casa. Yo ya regresé y estoy feliz, creciendo en la presencia de mi padre y conociéndole cada vez más, ¿pero sabes? Hay veces que le veo salir a la puerta de la calle. No soy la única que decidió alejarse. Hay otros más que mi papá espera que regresan. Yo le he visto llorar muchas veces esperando que cada uno de los suyos regrese a casa y atraviese esa puerta. He visto que en mi casa siempre hay ropa limpia por si alguien más llega. Todos estamos preparados para hacer fiesta. Solo estamos esperando que alguno más regrese a casa.
No importa tu condición. No hay pecado que asombre a Dios, ni corazón tan roto que Él no pueda cambiar, ni sentimiento que Él no pueda manejar. No hay herida tan profunda a la que Él no pueda sanar, ni vergüenza tan grande que Él no pueda quitar. No hay nada que pueda evitar que cuando te vea a lo lejos se emocione y corra a abrazarte. Tus ropas están listas, sus brazos están abiertos, incluso hay un lugar en la casa para ti. Hay veces que los que estamos ahí pensamos que podríamos usar esa casa como bodega porque no hay nadie, pero Dios siempre nos dice que volverás y que ese lugar debe estar listo para ese momento.
Solo quería que lo supieras. Te estamos esperando, y Dios tiene un abrazo para ti también.

1 comentario:
Bendiciones, les visito nuevamente desde mi blog
www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com
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