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sábado, 9 de marzo de 2013

¡Quiero una calabaza!

Recuerden, amados hermanos, que pocos de ustedes eran sabios a los ojos del mundo o poderosos o ricos cuando Dios los llamó. En cambio, Dios eligió lo que el mundo considera ridículo para avergonzar a los que se creen sabios. Y escogió cosas que no tienen poder para avergonzar a los poderosos. Dios escogió lo despreciado por el mundo – lo que se considera como nada- y lo usó para convertir en nada lo que el mundo considera importante.  1 Cor. 1:26-28
 
 
Mis alumnitos de primero de primaria hicieron un experimento en mi clase. El caso es que sembraron semillas y cuidaron que tuvieran agua, luz del sol,  tierra;  y a otras les quitaron una de esas cosas.  Curiosamente desde el primer día ya se estaban preocupando. ¿Dónde pondrían las plantas cuando crecieran y ya no cupieran en los vasitos?
Una semana después, ante los ojos asombrados y expectantes de los niños,  nació un retoño de calabaza, un par de lentejas y  otra semana después revivió un frijol que pensé que ya se había muerto.
Todo esto me puso a pensar en dos cosas.
La primera es el potencial. De manera irónica, Dios sueña más cosas acerca de nosotros, que nosotros mismos. Creo que Dios cree más en nosotros que nosotros mismos.  Dios sabía lo que llegaríamos a ser en Él,  de otra manera el sacrificio de Jesús hubiera sido en vano, si ninguno hubiera respondido. Si Dios supiera que nadie cambiaría después de ver el amor derramado, dudo que Él lo hubiera hecho.  Una de las cosas que hizo a Jesús morir fue el potencial adentro de nosotros.
No éramos hijos, pero podíamos llegar a serlo. Éramos enemigos que podían convertirse en amigos. Éramos lo rechazado del mundo que Él podía utilizar; algo así como cuando el artista hace algo hermoso con basura.  
Supongo que esta reacción de Dios hacia nosotros, es porque Él sabe el potencial que hay en cada uno porque Él lo puso.  ¡Ja! ¡Touché! ¿Alguien puede decirle que está soñando demasiado cuando revela su plan hacia nosotros?
Potencial. Semillas sin nacer, pero que podían dar fruto en el futuro. Simiente dormida esperando vida. No éramos, no somos, pero seremos. Y eso lo hizo darse a nosotros. Él vio lo que nosotros aún no vemos del todo. Él creyó, soñó, nos equipó y sonrió al sembrarnos.
“Éste será en mí un profeta que hable mis palabras… Ella será en mí una escritora… Él será en mí un  gran padre…  Aún no lo sabe, pero llevará mi mensaje a un lugar desconocido….Aquí siembro mi sueño… “
Dios nos sembró en los vientres, y estos pequeños retoños aún le sacan la sonrisa.  Aún no somos, pero llegaremos a ser. Somos sueños esperando volverse realidad.
 
Mis niños ya se repartieron las calabazas que le van a salir a su plantita. “Miss, Yo quiero una calabaza, y fulanita quiere otra… y queremos comernos otra con dulce”.  
 
Yo no veo ninguna calabaza. Solo veo un pequeño retoño que sale de la semilla de calabaza, pero las calabazas ya están apartadas.  :P  Eso significa dos cosas: En la semilla hay potencial. En los niños fe.
 
La segunda cosa que pensé  cuando vi nuestro  pequeño “huerto”  vino de las semillas sin tierra. Algunas semillas comenzaron a salir, pero finalmente se ahogaron y se están pudriendo. Sí, cada mañana tengo que abrir ventanas rápidamente para no intoxicarnos.  :S  (exageré un poco, lo acepto).
 
Toda semilla, para explotar su potencial, tiene que morir. No importa qué tipo de semilla sea. Si quiere convertirse en árbol ¡tiene que morir! Sin embargo, algunas mueren, pero no quieren crecer. Y lo que pasa es que se pudren.
 
Lo mismo pasa con los cristianos. O mueres y creces, o mueres y te pudres. :/ Suena feo, pero así es. O crecemos, nos parecemos más a Él, nos esforzamos por alcanzar cada sueño que Él tiene en mente para nosotros… o estaremos como marcianos tratando de vivir en un planeta que no existe.  Es como un “sigue Su plan o muere”.
 
Triste. Tratar de vivir en Su reino, tratando de rescatar algo del mundo, es terminar como semillas que mueren para volver a morir.
Hay mucho más que lo que vemos. Hay camino por recorrer. Hay sueños que hacer realidad.  La pregunta es si querremos morir para vivirlos.
Somos como pequeñas semillas. En Cristo tenemos potencial ilimitado. Empecemos a vernos como mis fulanitos ven su pequeño retoño.  Así como Dios sueña de nosotros, así es como debemos soñar. 
 
¡Vamos! ¡Reparte las calabazas de tu semilla!
Y Señor, por favor, ¡Enséñanos a vivir!
Isarona
Y aquí está nuestra famosa calabaza, y su compañera la lenteja. El señor frijol estaba en calidad de finado, y por eso no sale.

 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Soñadores


...de repente me llevó a un lugar, era como una biblioteca muy grande, llena de libros de muchos tipos.

-¿Qué es esto?

-Son libros que no se han escrito en la tierra. Libros que quiero que sean llevados allá. También tengo canciones que no se han escuchado en la tierra, pero que por milenios se han escuchado en la eternidad. Tengo ideas que no han estado en ninguna mente, tengo cuadros que no se han pintado, tengo juegos que no se han jugado, tengo danzas que nadie ha ejecutado… tengo muchas cosas aquí almacenadas desde hace mucho tiempo.

-¿Y porqué están aquí almacenadas?

-Porque estoy esperando dos cosas. La primera es que nazca la persona para quien yo creé cada una de estas cosas. Desde antes de nacer, he escrito canciones para mis músicos, libros para mis escritores, danzas para mis bailarines, pinturas, esculturas y toda clase de cosas para mis artistas, descubrimientos, aportes médicos, leyes que no han sido interpretadas, películas que no se han filmado, proyectos, construcciones, métodos y toda clase de cosas que pudieras imaginar. Tengo hasta platillos. Tengo cosas que no se han visto, que no se han imaginado, que no han nacido. Esos son los planes que tengo para cada uno, así que espero con ansias el momento en el que los pondré en la tierra para que ellos traigan todo esto a la tierra.

-¿Porqué hay algunas cosas empolvadas?

Noté que no sonrió. Noté que no me respondió con el entusiasmo con el que me platicó que quería que nacieran.

-Solo espero a que sueñen. Espero que esas personas sueñen mis sueños. Necesito soñadores que se atrevan a desafiar las leyes naturales, que se atrevan a sacrificar todo, que se apasionen con lo que a mí me apasiona, que me amen, que me vivan. Yo quiero, pero ellos no siempre lo hacen.  Estoy esperando a que sueñen mis sueños, que abandonen los suyos y abracen los míos.

-Yo quiero soñarlos papá-Le dije- y abracé el libro que me había dado, y no dejé caer ninguna letra que él había puesto en mis manos.

Sonrió.

Todo lo que podía pensar era “¡SONRIÓ! ¡LO HICE SONREÍR!” Yo simplemente estaba extasiada con su boca. Sonrió y me bastó. Sonrió y supe que había hecho lo correcto. Estaba soñando sus sueños y eso me era suficiente.

Ahora lo sé. Tenemos todo lo que tenemos para cumplir nuestro destino y propósito en la tierra. Solo necesitamos soñar... soñar Sus sueños.

Isarona

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