Recuerden, amados hermanos, que pocos de ustedes eran sabios
a los ojos del mundo o poderosos o ricos cuando Dios los llamó. En cambio, Dios
eligió lo que el mundo considera ridículo para avergonzar a los que se creen
sabios. Y escogió cosas que no tienen poder para avergonzar a los poderosos.
Dios escogió lo despreciado por el mundo – lo que se considera como nada- y lo
usó para convertir en nada lo que el mundo considera importante. 1 Cor. 1:26-28
Mis alumnitos de primero de primaria hicieron un experimento
en mi clase. El caso es que sembraron semillas y cuidaron que tuvieran agua,
luz del sol, tierra; y a otras les quitaron una de esas cosas. Curiosamente desde el primer día ya se
estaban preocupando. ¿Dónde pondrían las plantas cuando crecieran y ya no
cupieran en los vasitos?
Una semana después, ante los ojos asombrados y expectantes
de los niños, nació un retoño de
calabaza, un par de lentejas y otra
semana después revivió un frijol que pensé que ya se había muerto.
Todo esto me puso a pensar en dos cosas.
La primera es el potencial. De manera irónica, Dios sueña
más cosas acerca de nosotros, que nosotros mismos. Creo que Dios cree más en
nosotros que nosotros mismos. Dios sabía
lo que llegaríamos a ser en Él, de otra
manera el sacrificio de Jesús hubiera sido en vano, si ninguno hubiera respondido.
Si Dios supiera que nadie cambiaría después de ver el amor derramado, dudo que
Él lo hubiera hecho. Una de las cosas
que hizo a Jesús morir fue el potencial adentro de nosotros.
No éramos hijos, pero podíamos llegar a serlo. Éramos
enemigos que podían convertirse en amigos. Éramos lo rechazado del mundo que Él
podía utilizar; algo así como cuando el artista hace algo hermoso con basura.
Supongo que esta reacción de Dios hacia nosotros, es porque
Él sabe el potencial que hay en cada uno porque Él lo puso. ¡Ja! ¡Touché! ¿Alguien puede decirle que está
soñando demasiado cuando revela su plan hacia nosotros?
Potencial. Semillas sin nacer, pero que podían dar fruto en
el futuro. Simiente dormida esperando vida. No éramos, no somos, pero seremos.
Y eso lo hizo darse a nosotros. Él vio lo que nosotros aún no vemos del todo. Él creyó,
soñó, nos equipó y sonrió al sembrarnos.
“Éste será en mí un profeta que hable mis palabras… Ella será
en mí una escritora… Él será en mí un
gran padre… Aún no lo sabe, pero
llevará mi mensaje a un lugar desconocido….Aquí siembro mi sueño… “
Dios nos sembró en los vientres, y estos pequeños retoños
aún le sacan la sonrisa. Aún no somos,
pero llegaremos a ser. Somos sueños esperando volverse realidad.
Yo no
veo ninguna calabaza. Solo veo un pequeño retoño que sale de la semilla de
calabaza, pero las calabazas ya están apartadas. :P Eso
significa dos cosas: En la semilla hay potencial. En los niños fe.
La segunda cosa que pensé cuando vi nuestro pequeño “huerto” vino de las semillas sin tierra. Algunas
semillas comenzaron a salir, pero finalmente se ahogaron y se están pudriendo.
Sí, cada mañana tengo que abrir ventanas rápidamente para no intoxicarnos. :S
(exageré un poco, lo acepto).
Toda semilla, para explotar su potencial, tiene que morir.
No importa qué tipo de semilla sea. Si quiere convertirse en árbol ¡tiene que
morir! Sin embargo, algunas mueren, pero no quieren crecer. Y lo que pasa es
que se pudren.
Lo mismo pasa con los cristianos. O mueres y creces, o
mueres y te pudres. :/ Suena feo, pero así es. O crecemos, nos parecemos más a
Él, nos esforzamos por alcanzar cada sueño que Él tiene en mente para nosotros…
o estaremos como marcianos tratando de vivir en un planeta que no existe. Es como un “sigue Su plan o muere”.
Triste. Tratar de vivir en Su reino, tratando de rescatar
algo del mundo, es terminar como semillas que mueren para volver a morir.
Hay mucho más que lo que vemos. Hay camino por recorrer. Hay
sueños que hacer realidad. La pregunta
es si querremos morir para vivirlos.
Somos como pequeñas semillas. En Cristo tenemos potencial
ilimitado. Empecemos a vernos como mis fulanitos ven su pequeño retoño. Así como Dios sueña de nosotros, así es como
debemos soñar.
¡Vamos! ¡Reparte las calabazas de tu semilla!
Y Señor, por favor, ¡Enséñanos a vivir!
Isarona
| Y aquí está nuestra famosa calabaza, y su compañera la lenteja. El señor frijol estaba en calidad de finado, y por eso no sale. |
