Me he tomado dos tazas de café, y definitivamente no puedo dormir.
Ésta tarde he salido a conocer un museo, pero no sabía que estaba cerrado los martes también; así que he terminado caminando en un jardín botánico y pensando mucho.
Vacaciones. Vaya. Qué vacaciones tan distintas.
Me he puesto a pensar que cuando llegué las jacarandas me recibieron. Moradas, grandes, florearon justo antes de que mi abuela falleciera, y me atraparon tanto que hasta le hablé de ellas al oído.
Caminé por el centro. Muy cerca de donde vivía. A lo lejos se ve el edificio al que llegué con dos maletas llenas de dudas.
Qué diferente la manera en la que caminé esas calles hace un año. Qué diferente mi forma de pensar acerca de Dios y de mí misma. Qué diferente el estado de mi corazón y mi manera de orar.
Un año. Dos meses. 26 días. Ésta no es la vida que había pensado para mí.
-¿Sabes? - Le decía a un amigo hace poco. - Nunca he conocido a alguien que viva la vida exactamente como la planeó.
Me he tomado dos tazas de café y no puedo dormir. Así que he sacado mis libretas y he visto cosas que he escrito todo el año, y el año anterior.
Esté quien esté, esté donde esté, tenga lo que tenga, sé que harás lo que planeas hacer conmigo.
Necesitaba un corazón roto y problemas, y perder un montón de cosas para llegar hasta acá. Estoy aquí porque me empujaste, y estoy agradecida por eso.
Papá, sana mi corazón. Por favor. Si no te vas a llevar mi dolor, entonces úsalo.
¿Qué hacemos, Dios? Donde no hay planes hay un infinito de posibilidades. Mi vida es tuya. Ya sea para destruirla o usarla. Ya sea para repararla o romperla.
Tengo miedo. Tengo miedo de amar y olvidar. Y tengo miedo porque ahora puedo ver lo imperfecto y débil que es nuestro amor humano, y porque ahora sé que me amas mucho más allá de mi capacidad para amarte a ti. Tengo miedo porque ahora sé que nuestro amor es débil. Muy débil.
Ahora veo hacia atrás y sonrío un poco porque sé que fuiste tú. Todo este tiempo, todo el camino... has sido tú. Ha sido tu amor, tu plan, tu mano.
Tu habilidad de restaurar es mucho más grande que la habilidad de las personas o circunstancias para destruir. Tu habilidad para amar es más grande que la nuestra para olvidar tu amor. Tu habilidad de ser fiel es más grande que la nuestra de olvidar nuestras promesas.
Sonrío un poquito al recordar que sabes qué dar, cómo dar y cuándo dar.
Sé que no avisarme de éste proceso fue una buena idea, porque habría dicho que no. No habría sido capaz de sacrificar por voluntad propia lo que tú tomaste. Hiciste lo que no podría haber hecho por mí misma. No tenía opciones. Y eso ha sido gracia.
Parece que a mí se me dio lo que otros no tienen: una segunda oportunidad.
No la esperaba. Tampoco la pedí ( o al menos no en ésta manera). Ni siquiera la quería. Pero me la diste. Me empujaste por medio de circunstancias a mi alrededor, tocaste cada aspecto de mi pequeño mundo, destruiste todo a lo que me aferraba, me quitaste en lo que yo confiaba... y me dejaste ahí, sin recursos. Tus promesas a la mano, pero yo ciega. ¿Cómo podría encontrarlas?
Ellizabeth Elliot solía decir que tus historias nunca terminan en cenizas. Estoy de acuerdo. Tal vez en ésta tierra la vida parece terminar así, pero eso no durará por siempre. Te encontrarás la manera de cumplir tus promesas. Hace un año todo era distinto. Era necesario que me rompieras para poderme reconstruir.
Éste es el año donde menos he hecho y más he logrado. Probablemente sea en el que menos ocupada he estado, y probablemente el más productivo. Es como si me hubieras sentado, tomado mi cabeza entre tus manos y me hubieras dicho con esa voz que suena como muchas aguas "mírame". No me ha quedado más opción que verte destruir mi pasado para cambiarme el futuro.
¿No lo ves Isarona? Incluso las pérdidas son ganancias al dejar de limitar tu visión a ésta vida. Haz ganado mucho, ¿No lo ves? Las pérdidas no han sido bienes retenidos, sino caminos para dártelos. No, Isarona. No pidas de vuelta tu pasado. Abraza la vida que tienes ahora, pues nada bueno a los ojos del dueño de la eternidad te ha sido retenido. Nada, Isarona. (Sal 84.11)"
Éste insomnio me ha hecho ver que varias de mis oraciones han sido contestadas de maneras en las que no quería.
"Arrástrame tras de tí". Cantares 1:4. ¿No era eso lo que pedías, Isarona?
Oh. Vaya que lo hice. Sólo que no entendía tantas cosas.
Ésta tarde la he pasado caminando entre jacarandas. He pensado en las cosas que mi abuela me enseñó, y las que sigo aprendiendo. He hecho un repaso de gente que ha marcado mi vida y he agradecido las situaciones que me empujaron a buscar a Dios.
Dolor. Vaya. Se ha estado esfumando como los colores de los recuerdos. He reconocido que soy débil y eso me hace fuerte.
Estuve saliendo mucho porque no quería deprimirme en casa. Estar sola no era buena idea, pero no tenía nadie con quién hablar. Así que conocí museos, historias, lugares, animales y calles. Aprendí de personajes y de plantas. Toqué un meteorito y me gasté varios pares de zapatos. No hice amigos en mucho tiempo. Tenía tanto miedo de que me preguntaran de dónde venía y por qué, pero tal parece que fin estoy abriendo otra vez el corazón a nuevas personas.
Son vacaciones. He salido por el mero placer de estar con quien quiero estar y conocer cosas que quería conocer. Qué afortunada soy de ya haber entendido que la familia no siempre lleva tu sangre, ni siempre comparte tu ADN. A veces se une por memorias y se sostiene en el tiempo como eco en el aire, impulsado por lo anterior y expandiéndose a lo próximo.
Tengo ya un año y dos meses viviendo con roomies. Vaya que he aprendido cosas. He tenido la suerte de tener a un puñado de gente que se preocupa por mí a su manera, y eso es un tanto extraño, pero genial. No me puedo quejar. Mi supervivencia en la ciudad se debe en mucho a la existencia de éstos seres.
Mi sobrino ha crecido. He recordado que cabía en mis brazos aunque no tengo ninguna foto para probarlo. Sé que fue así. Pesaba menos que una de mis piernas y con una sola mano podía tomar sus dos pies. Hemos bailado como locos, y hemos cantado un par de canciones ésta semana. Qué rápido pasa el tiempo. Qué rápido.
Y en todo esto, entre letras, y papel, entre memorias y presente no quiero olvidar el futuro. Todo esto fue para desviar el futuro que se proyectaba en mi vida, tanto en ésta vida como en la próxima.
-"No sé si me voy a curar algún día" - Recuerdo haberle dicho al creador muchos meses atrás.
Pero lo que el infierno quiso usar para destruirme, fue lo que Dios usó para atraerme a sí mismo. Job 1:21 dice que él "no atribuyó a Dios despropósito alguno". Algo, algo tenía entre manos el Dios del cielo, y Job lo sabía. ¿No deberíamos nosotros descansar en esa misma verdad?
Génesis 45:8 habla de cómo José le atribuye a Dios, y no a sus hermanos el haber llegado a donde estaba. ¿No deberíamos nosotros decir lo mismo?
Vez tras vez veo las cosas, y las "coincidencias" en mi vida y me doy cuenta de que todo ha sido gracia para empujarme hasta acá.
Dos tazas de café han hecho que me ponga a leer frases que he escrito a lo largo de éste tiempo sólo para darme cuenta de que ahora las entiendo mejor.
Llora profundamente la vida que deseaste haber tenido. Luego lávate la cara, confía en Dios y abraza la vida que tienes.- John Piper.
El miedo se levanta cuando imaginamos que todo depende de nosotros.- Ellizabeth Elliot
Estuvo bien que me hicieras sufrir, porque así entendí tus enseñanzas. Sal 119:71
Busca a Cristo, y lo encontrarás. Y con él, todo lo demás. - C.S.Lewis
Dios usa el sufrimiento para hacernos entender. Job 36.15
¡Hacia tí extiendo mis manos, pues me haces falta, como el agua a tierra seca! - Sal. 143.6
Dios hiere, pero cura la herida; Dios golpea, pero alivia el dolor. Job 5.18
El amor nunca es una equivocación. El amor nunca es una equivocación a pesar de los resultados. El amor siempre persevera, nunca falla. El amor nunca es un malgasto. - Jard. C. Wilson.
Oh, Señor. Estoy sorprendido por la diferencia entre lo que recibo y lo que merezco, entre el estado en el que estoy y mi pasado sin gracia, entre el cielo al que estoy unido y el infierno que merezco. ¿Qué me hizo diferir en todo, sino tú? Porque yo no estaba más listo para recibir a Cristo de lo que otros estaban. - Prayer from the Valley of vision.
Diez palabras han marcado el curso de mi vida: Dios permite lo que odia para lograr lo que ama. - Joni Eareckson Tada.
Si estás en Cristo, tus cicatrices no tendrán la última palabra sobre tu vida. Sus cicatrices lo harán. - Sarah Walton
Creo que éste año se resume bien en lo que C. S. Lewis escribió alguna vez.
Ahora sé Señor, porqué no pronuncias respuesta. Tú mismo eres la respuesta. Frente a ti las preguntas se desvanecen. ¿Qué otra respuesta podría satisfacer?
Oh, vaya. Cuánto pueden hacer dos tazas de café.
Tal vez deba tomarme otra. :V

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