viernes, 11 de noviembre de 2016

Una vuelta al sol.

Esta tarde he pensado mucho.

He pensado en cómo terminaré este 2016, y cómo lo comencé. Hice mi recuento de sueños rotos, y de buenos momentos. De lo que me fue dado y quitado este tiempo. Aunque el año no ha terminado, ya el frío me recuerda que pronto comenzará otro año. 

Cada año la vida me parece más rara. Una maestra un tanto dura, pero buena enseñando. No siento que sea la misma que comenzó y espero algún día no ser la misma que soy hoy.

Este año me ha dado mucho y me ha quitado mucho. Es raro. Lo más agridulce de mi existencia se concentró en una docena de meses, en una sola vuelta al sol. 

Y pesar de tanto cambio, en medio de un huracán que se apacigua por momentos y donde de vez en cuando sale el sol, todo lo que puedo decir al cielo es "gracias". He aprendido. ¡Caray! ¡He aprendido! He aprendido a expresar. He aprendido a sentir. He aprendido un poco más a vivir.  

Es mía la enseñanza de no reservar palabras para el último momento. Me quedo con la experiencia de saber lo que es el miedo, el amor, la tristeza y la alegría de perder a alguien. Guardo el sabor de los atardeceres que se difuminan entre las nubes. Son mías las lágrimas de regresar a casa. Mío, mío, mío el abrazo de alguien transparente que prometió cuidarme desde que era una niña.  Ahora me pertenecen sueños que resurgen de la tierra como margaritas. 

Que venga el mañana, y si quiere, que venga hoy. Podría morir  esta noche pensando que, aunque mis planes fallaron, los del cielo no.  He releído mis diarios de hace muchos años y me he encontrado de que soy la respuesta de mis propias oraciones. He encontrado que olvidé cosas que pedí, y, a pesar de ello, me han sido dadas. No cuando yo las quería, no como yo las quería, pero son mías al fin.

Era más inteligente antes. Cuando escribía que los sueños no mueren hasta que muere la fe. Porque había cosas que yo consideraba enterradas  y ahora comienzan a resurgir como si mi oración hubiese sido una semilla. Lo que yo daba por perdido lo he encontrado. Estoy a punto de encontrarlo.

Huele a navidad, y con ella el año nuevo que más he esperado en mi vida. Para bien, o para mal, le espero con ansias. Como esperando que la vida sea gentil otra vez. Como esperando que el tiempo haga lo suyo y yo no tenga que preguntarme cuándo sucederán ciertas cosas.  De alguna u otra manera todo se conecta. De alguna u otra manera todo se conectará. "Estarás bien, Isarona. Estarás bien", me recuerdo una y otra vez. Él lo prometió y yo lo sé. Todo es para bien. Incluso lo que todavía no se relaciona con mi futuro. 

Los planes han cambiado. Sí que lo han hecho. Y yo con ellos. Y todo eso, en una sola vuelta al sol. 




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