Si Jesús es precioso para ti, entonces no serás capaz de guardarte las buenas nuevas para ti mismo. Las susurrarás al oído de tus hijos. Se las dirás a tu esposo. Se las dirás a tu amigo con honestidad. Sin los encantos de la elocuencia, serás más que elocuente; tu corazón hablará y tus ojos destellarán mientras tú hablas de Su dulce amor.
O lo estás haciendo bien, o simplemente no eres bueno. Si has conocido a Cristo, entonces eres alguien que ha encontrado miel. Tú llamarás a otros a probarla. Tú eres como los leprosos que encontraron la comida que los Sirios habían dejado, e irás a Samaria y le dirás a la multitud hambrienta que has encontrado a Jesús, y estarás ansioso de que ellos lo encuentren también. Sé sabio en tu generación y habla de Él en maneras y en momentos apropiados; y proclama en cada lugar el hecho de que Jesús es lo más precioso para tu alma.
Charles H. Spurgeon, “A Sermon and a Reminiscence,” Sword and the Trowel (March 1873)
Fuente: www.spurgeon.org
Traducción: Isarona
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