martes, 19 de junio de 2012

¡Aléjate de Jesucristo!

¡Salid de en medio de ellos, y apartaos! dice el Señor. No toquéis lo impuro, y yo os recibiré; y seré para vosotros Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. Así que, amados, ya que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda impureza de cuerpo y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.
2 Corintios 6:17- 7:1

Recientemente leí hechos. “¡Wow!” -Podemos decir todos- “Esos sí que eran extremos”. Repartían sus bienes, iban a lugares peligrosos, predicaban la verdad y por eso los querían matar… y simplemente hacían que el amor con el que amaban cualquier cosa aquí, pareciera odio en comparación con el amor a Dios.

¡Pff! ¡Qué diferente lucían a nosotros! Eso me preocupa justo ahora. Uhm….¿No es el mismo estilo de vida que Dios espera que vivamos? ¿No es la misma pasión que se nos demanda? Lucho en mi interior al escribir esto, sé que yo me quedo corta.

Ok, puedes justificarte pensando en que hay muchas personas están igual o peor que nosotros; el problema no es si estamos arriba del promedio, el problema es que ellos no son nuestro estándar. Jesús sí lo es. Si me pongo en el extremo de una balanza y en el otro pongo a Jesús… salgo perdiendo por muchísimo. 

Hace no mucho comencé a comprender el evangelio de manera diferente. El evangelio no es el mensaje “mono” que arregla tu vida; al contrario, es la verdad que la destruye para hacer de ella algo que valga la pena a los ojos de Dios. 

 Escuché a un predicador decir una vez “si quieres tener una buena vida en esta tierra… ¡aléjate de Jesús!”, y es cierto. Si quieres acumular cosas e impresionar en este mundo… ¡Aléjate de Jesús! ¿Qué tal si te dice que lo vendas todo y lo sigas? Si no quieres dejar tu pecado ¡Aléjate de Jesús! Él demandará que lo dejes y que no lo vuelvas a ver. Si no quieres dejar tus sueños ¡Aléjate de Jesús! He aprendido por experiencia que Él siempre te cambia los planes. Si no quieres que nada cambie en tu vida… ¡Aléjate de Jesús! ¡Él es experto trastornando vidas! Aléjate de Jesús si prefieres tus pocos años  sobre la tierra viviendo a tu manera y una eternidad lamentando el no haber buscado y encontrado el propósito por el cual fuiste creado.

Yo ya aprendí que no es cierto eso de que “Dios quiere cumplir tus sueños” (¡Dímelo a mí!), la verdad es que Dios quiere cumplir los suyos en ti. Eso sí, son mejores… infinitamente mejores. No es cierto que Dios quiere hacer una mejor versión de ti mismo, la verdad es que Dios te quiere destruir totalmente para darte un nuevo comienzo como una nueva persona. 

Sí, aléjate de Jesucristo y ten una "buena vida" que dura unos cuantos años… Yo prefiero quedar como tonta en este mundo y tener una eternidad que valga la pena. 

Según lo veo, esto es el evangelio. Arriesgar todo, vivir a Su manera, y morir si es necesario. Esto siempre parece una gran pérdida para los que no conocen la ganancia. Cuando pienso que esta vida es un punto, y la eternidad una línea infinita, me es más claro. Me esforzaré aunque para muchos esta clase de vida sea un malgasto. 

Aléjate de Jesús si no quieres quedar como tonto en este mundo, los grandes predicadores o mártires o misioneros no tienen una vida envidiable en este mundo… pero sí una eternidad que deja abriendo la boca. 

Escribo esto retándome a mí misma. A mí también me engañaron diciéndome que Dios haría mi vida color rosa, y lo que encontré es una cruz qué cargar. No hay maneras fáciles de cargar tu propio instrumento de tortura… ¡Pero qué glorioso es ver la gracia en cada paso! Suena masoquista... pero en realidad es glorioso. 

Recuerdo el momento en el que me acerqué a Jesús y Él a cambio destruyó mi vida; la experiencia fue tal que si tuviera que volver a vivir le pediría que lo hiciera otra vez. 

Uno de mis compañeros de la universidad me dijo que "para escribir necesitaba vivir" (Justo cuando escribí que me saldría para perseguir los sueños de Dios), y le respondí que “vivir no es existir”. Vivir es encontrar el propósito de la existencia, es encontrar algo más grande que uno mismo para vivir por eso. 

Sí, aléjate de Jesús si no quieres que destruya tu vida. Si no, ven conmigo. Vamos a morir y, a la vez, a encontrar nuestra vida. 







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