domingo, 22 de abril de 2012

¡Vuela Frifri! ¡Vuela!

 Les presento a frifri. Un pajarito que encontré hoy  a un lado de mi casa.  Uhm…no se llamaba frifri hasta que lo encontré...jaja... pero bueno.  Frifri estaba en el suelo, y hasta donde lo vi era incapaz de volar.  Había un perro cerca, así que intenté alejarlo de él… pero él huyó en sentido contrario. Lo tomé entre mis manos y por un momento  me quedé indecisa de qué hacer con él. Ya he rescatado pajaritos que han caído de nidos, pero soy demasiado torpe con ellos y siempre mueren. Algunos vecinos me dijeron que me quedara a frifri porque no iba a sobrevivir allá afuera, así que lo tomé y lo llevé a mi casa. Tuve que salir, así que el pequeño pajarito se quedó unos minutos solo en mi cuarto. Cuando regresé, mi mamá y un vecino  me dijeron que tal vez sus padres le estaban enseñando a volar (Yo creo que sí porque su mamá intentó atacarme por la espalda una vez), así que fui por él para llevarlo a un lugar seguro pero con sus padres.

Cuando llegué  frifi estaba tratando de subir a mi cama, pero aún se veía muy torpe intentando volar. Lo tomé otra vez entre mis manos y lo llevé afuera, lo más alejado del perro, pero en el exterior. Sus papás llegaron un par de minutos después y yo tuve que salir. Ya no supe qué pasó.

Después de mi frustrada adopción me puse a pensar. ¿Cuántas veces no habré hecho algo con buenas intenciones, pero que daña en lugar de ayudar? Me refiero a personas esta vez. Tal vez en algún momento he consentido a alguien que en lugar de un abrazo necesita un zape para madurar.  Tal vez, intentando no herir hemos  hecho que las personas se estanquen consintiendo su pecado o simplemente conformándose con ser quien son. Mucho apapacho hace que la gente no madure y siga igual por años…y años… y años. Mucho apapacho hace que la gente se sienta bebé y no intente volar.

Cuando mi sobrino aprendió a caminar era lento, y muchas veces calculaba mal y se caía… pero ese poco dolor le ayudó a caminar… y luego a correr. Imagina lo que hubiera pasado si mi hermana lo hubiera envuelto en plástico de burbujas y lo hubiera arrinconado para que no se lastimara.  ¡Es obvio que un poco de dolor le fue mucho mejor que la poca comodidad del momento!

Tal vez, como a mí, se te dificulta regañar o señalar cosas incorrectas  de manera correcta. Tal vez, como a mí, te salga más natural abrazar y consolar que denunciar o  andar exhortando… pero ese es el equilibrio que debemos buscar. Hay momento para todo, aun para abstenerse de abrazar.  (Eclesiastés 3).

La Biblia es como una farmacia. Todo lo que la gente necesita para sanar está ahí, pero hay que saber usar cada cosa.  Un rasponcito tal vez solo amerite un curita.  Pero una enfermedad puede ameritar un tratamiento con varias inyecciones muy dolorosas.   El Espíritu es el que nos debe guiar para saber qué necesita cada quién. Tal vez en este punto necesitemos recordar que NADIE es perfecto, que nosotros NO somos el estándar y que TODOS necesitamos gracia; sin embargo, estamos hechos para estar conectados como cuerpo… y puede que haya una parte del cuerpo que necesite tratamiento.

Si todos están siempre felices con lo que predicas, preocúpate. Tal vez estás apapachando demasiado. Si nadie se incomoda por tu cristianismo, tal vez no sea tan radical como crees.  Si crees que tener a un pajarito adentro de tu cuarto para protegerlo es mejor que dejarlo en la intemperie…tal vez éste muera porque nunca aprendió a volar. No mates a nadie, por favor.  Protege hasta donde puedas, pero recuerda que el crecimiento siempre implica un poco de dolor.

Os rogamos, hermanos, que reconozcan a los que entre vosotros trabajan, que os presiden en el Señor y que os amonestan; y que los tengáis en alta estima con amor a causa de su obra. Vivid en paz los unos con los otros. Hermanos, también os exhortamos a que amonestéis a los ociosos,  a que alentéis a los de poco ánimo, a que sostengáis a los débiles, y a que seáis pacientes para con todos. 1 Tes 5:12-15

¡Bendiciones!



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