La gente que más me conoce, sabe que esperé siete años para estudiar artes. En verdad es algo que me gusta y disfruto mucho. Por primera vez mis papás me estaban apoyando en eso, saqué uno de los mejores promedios en el examen de admisión, el promedio de mi primer semestre fue 9.8, tuve mucho apoyo para entrar a la universidad… ¿Entonces por qué dejarlo? ¿Por qué matar mi propio sueño?
Hace un par de semanas tuve una plática que me hizo pensar mucho. Alguien me preguntaba a qué me dedicaría después, me decía lo difícil que está ese terreno en México… shalala… nada que no hubiera escuchado antes. Ya tengo una licenciatura, y yo siempre había dicho que no quería ejercer, que no me veía siendo maestra el resto de mi vida, y que si de todos modos me iba a costar trabajo encontrar un lugar para integrarme al campo laboral, pues mínimo que me gustara y que disfrutara lo que hacía, ¿no? Bueno… eso decía yo.
Sin embargo, luego me puse a pensar mucho. ¿Y quién dijo que nosotros (los cristianos) estamos para estar disfrutando aquí? Suena un poco masoquista al principio, lo sé, pero tengo mis razones para pensarlo. En los evangelios encuentro a Jesús pidiendo y exigiendo cosas radicales a los que querían seguirle. Vender sus bienes y repartirlo a los pobres, abandonar todo, dejar sus trabajos, ir a lugares lejanos, ¡pff!… tú sabes... Un Dios radical que exigía seguidores radicales. ¿Qué nos ha hecho creer que Dios no puede exigir lo mismo hoy? El cristianismo sigue teniendo las mismas reglas, y entre cada línea se encuentra “amor” y “auto-sacrificio”.
Sentí muy fuerte en mi corazón que era hora de dejar la universidad. Oré y obtuve mi confirmación por medio de la Biblia. No me cupo la menor duda. Era ahora o nunca.
Desde hace un par de años, tengo el llamado a la escritura. Mi destino es usar las letras como trinchera... pero estudiando artes no puedo hacerlo como debería. Honestamente, mis planes para el futuro no incluyen una galería o algo así… más bien son escribir e ilustrar los libros (entre otras cosas). Entonces, suena realmente tonto lo que yo hice porque sería pasar allá cinco años de los que solo aprovecharía el dibujo :/ (?)
Al analizarlo me di cuenta de que lo había planteado mal. Quise ir por “lo que me gustaba” en lugar de ir a donde “sería más útil”. Creo que aprendí un par de cosas útiles allá y no dudo que Él me haya llevado de la mano aquél día en el que pisé la facultad por primera vez (a juzgar por los resultados de este año, sé que también eso estaba dentro de sus propósitos y su plan); sin embargo, es hora de perseguir los sueños de Dios con todas mis fuerzas ahora. He decidido asfixiar mi sueño con mis propias manos para ver si así alcanzo los de Dios.
Tengo una mezcla de sentimientos muy extraña. Por un lado es paz combinada con esa confianza de que estoy en buenas manos. Al mismo tiempo, encuentro dentro de mí la felicidad de saber que amo a Dios más que a mis sueños o mi comodidad. Ahora estoy más convencida de que, si puedo dejar el sueño que anhelé por siete años para perseguir el suyo, entonces puedo dejar cualquier cosa por Él. Me siento honrada de que Dios quiera hacer me útil para su reino, y eso implica un costo que estoy dispuesta a pagar.
Así es… tengo un papel en trámite, pero ya estoy en eso de darme de baja. Mañana viene el día definitivo ¿No es eso lo que pedimos en realidad cuando decimos que “queremos vivir por Él”? ¿Perseguir sus sueños y rendir los nuestros? O mejor dicho… ¿hacer que sus sueños sean los nuestros? ¿Correr tras ambiciones santas? ¿Querer hacer, y hacer las cosas que Él quiere que hagamos?
Para algunos, seguir a Dios de verdad significa dar su vida, para otro tanto significa vivirla para Él. Tengo opciones, pero yo ya tomé mi decisión. Viviré para Él sin importar el costo; Y el costo es mi sueño, entonces eso es lo que pagaré. No estoy en esta tierra para estar cómoda. Estoy aquí para ser útil para su reino.
¿Vienes conmigo o te haces a un lado?
Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia.... Fil. 3:7-9
¡Bendiciones!

2 comentarios:
A veces es difícil dejar muchas cosas, aunque nos gusten o queramos, pero tenemos que hacerlo porque Dios siempre nos da mejores cosas, te deseo lo mejor en Cristo :D
Borre el comentario anterior porque tenía fallas en la escritura, :P
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