sábado, 25 de febrero de 2012

Se siente como...

  La soledad se siente como una máscara feliz. Es como caminar entre la multitud y sentir que no perteneces. Es como sentir a cada paso que lo único que está íntegro en ti es la piel, y debajo solo son pedacitos de lo que se supone que deberías ser. La soledad huele a corazón roto y se siente como vidrio cortante.

La tristeza es como cuando una nube te oculta el sol cuando hace frío. Es como si todos hicieran un complot para recordarte lo infeliz que eres, aún los árboles con sus ramas danzan con desánimo una canción de nostalgia y melancolía. La tristeza huele a lágrima y se siente como lluvia.

La ira es como una enorme olla de vapor que no tiene ningún escape. Es como querer deshacerte de todo y querer lanzar un grito desgarrador en el bosque. La ira huele a ácido y se siente como fuego.

La impotencia es como quedarse sin fuerzas y caer sobre tus rodillas mientras ves venir hacia ti la lava de un volcán. Es como quedar paralizado sobre la arena  justo antes de que un tsunami te golpee. La impotencia huele a flor muerta y se siente como arena cuando se escapa entre tus dedos.

Cometer un error es como querer volver cuando ya saltaste del trampolín sin darte cuenta de que en el fondo hay algo peligroso.  Es como querer tomar un atajo y quedarte atascado en un lugar donde parece que nadie pasará para ayudarte. Cometer errores huele como a pantano y se siente como un mapa que está al revés.

Todos los conocemos… todos sabemos lo que se siente. Supongo que ese tipo de cosas son como lo “obligado” para todo ser humano; Pero hay otras cosas que no todos experimentan como… uhhmm… como la gracia.

La gracia es como esperar toda tu vida en un orfanatorio, y un día, sin esperarlo ni pedirlo, alguien te dice que te ama y te saca de ahí. Te lleva a casa y te promete que siempre estará ahí para ti. La gracia huele a fiesta y se siente como un regalo tan hermoso que ni la envoltura quieres romper.

El perdón es como cuando alguien te arropa cuando tienes frío, o como cuando alguien te pone una toalla en la espalda cuando estás todo mojado y hace mucho frío. El perdón huele a dulce y se siente como un suéter calientito cuando hace mucho frío.

La salvación es como cuando el médico te dice que no hay tratamiento para tu enfermedad, y un segundo después la enfermera llega y le dice que el laboratorio se equivocó.  La salvación huele a tierra firme, y se siente como un salvavidas.

Okey… lo último no es cierto. La gracia, el perdón y la salvación no se sienten así. ¡Son mucho mejores! Explicar eso es como querer explicarle los colores a un topo. Es del tipo de cosas que no se comprenden hasta que se viven. Las cosas celestiales huelen diferente y tienen colores que no se ven en la tierra. Tienen texturas incomprensibles y formas inimaginables.

¿Qué cómo lo sé? ¡Porque yo he vivido todo!

Sí… Todo. 

¡Bendiciones!


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