martes, 24 de enero de 2012

Háblale al espejo

- ¿Cuántas veces te ha fallado Dios?
- Ninguna
-¿Cuántas veces te ha prometido algo que no cumpla?
-Nunca
-¿Cuántas veces te ha dejado a la mitad del camino?
- Ni una
-¿Cuántas veces te ha dado falsas esperanzas o te ha mentido?
-Jamás.
- …¡¿Entonces?!

Solo me reí. No suelo hablar con mi reflejo pero ese día lo necesitaba. Necesitaba recordar quién es Él y quién soy yo.  A veces no necesitamos más consejos, solo escuchar los que nosotros damos. Somos buenos diciendo cosas como “ora”, “confía”, “no te preocupes”… pero cuando nos toca a nosotros buscamos que alguien más lo diga.

Escucha tus consejos. Cree como les dices a  otros que crean. Confía con la convicción con la que le dices a alguien “Dios tiene todo en control” o “todo nos ayuda a bien”.  Decir es fácil, hacer es mucho más complicado.

Ve tu reflejo y recuérdale a esa persona del espejo lo que Dios ve en ella y lo amada que es. Dile a esa persona que no está sola.  Seca sus lágrimas y recuérdale que Dios terminará todo lo que empezó.

Dile lo que le dirías a alguien que está en tu condición. Sonríe. Dios no ha fallado nunca, y la persona del espejo también puede confiar en Él.

¡Bendiciones!


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