sábado, 31 de diciembre de 2011

Misericordia y fidelidad.

“Anunciar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad cada noche” Salmo 92:2

No solo por la mañana, y no solo cada noche. Creo que cada comienzo y cada final podemos ver lo mismo. Comenzamos y no sabemos cómo terminarán las cosas exactamente. Planeamos y ponemos todo en manos de Dios. Esperamos su misericordia. Esperamos que Él intervenga y haga lo que mejor le parezca.

Cada final volteamos la mirada y vemos resultados diferentes a nuestros planes... solo para encontrar que de alguna u otra manera Dios hizo lo imposible, y como agua en un canal nos fue guiando por lugares que jamás imaginamos. Vivimos situaciones que no pedimos para ver al final que aprendimos más de lo que pensábamos.

Cada comienzo vemos su misericordia. Cada final vemos su fidelidad.

No sé tú, pero yo no esperaba que mi año terminara así. Guardé mi lista de propósitos de este año y me sorprendió ver que no cumplí la mayoría. Unos porque no me esforcé lo suficiente, y otros (los más sorprendentes) porque soñé en pequeño. Dios hizo más cosas en mi vida que las que planeaba.  Solo me queda voltear y decir: “gracias por tu fidelidad.” Y para el año  siguiente, solo me queda abandonarme a su misericordia. Él sabe dónde estoy, y  yo no sé el camino, mejor que Él conduzca.

Mientras más lo conozco tengo más expectativas acerca de lo que hará en el futuro, así que aquí estoy: Anunciando su misericordia para el 2012, y su fidelidad de este año.

¡Bendiciones!

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