domingo, 13 de noviembre de 2011

Locos x Jesús- Martín Lutero


¿Reconoces a este hombre? Fíjate bien en su cabello, su gorrito y sus ojos. Seguramente ya has escuchado de él en las clases de historia junto a la palabra “reforma” ¿Te suena? Sí, este señor con nariz rara es Martín Lutero: Tu hermano y un loco por Jesús. Comencemos desde el principio…

Martín Lutero nació en 1483 en Alemania en una familia de campesinos. La familia era pobre y solían tener una disciplina bastante severa. Su padre quería hacerle estudiar leyes, pero en 1501, a los 17 años, se inscribió en la facultad de filosofía; ahí se licenció en 1502 y doctoró en 1505. Después quiso estudiar derecho como su padre quería, pero en 1505, durante un viaje para visitar a su familia, una tormenta le sorprendió en el campo y un rayo cayó a sus pies. Impresionado por eso abandonó los estudios e ingresó a un monasterio. En 1506 se profesó como monje y un año después ya era sacerdote.

Al estudiar las escrituras, Lutero comenzó a ver que había cosas que no concordaban con lo que la iglesia hacía y comenzó a cuestionarse: ¿Por qué no toda la gente tiene acceso a la Biblia? ¿Por qué la iglesia hacía creer al pueblo que tenía que comprar “bulas” (indulgencias) a cambio del perdón del purgatorio? ¿Por qué los monjes y las monjas tenían que hacer un voto de castidad? ¿Por qué se suponía que todos debían ir a confesar sus pecados a una persona igual de imperfecta? El resultado de esos cuestionamientos fue una reforma que marcó la historia.

Lutero notó esas normas estaban establecidas por el hombre y no por la palabra de Dios, así que se levantó muy indignado y en 1517 protestó por la venta de bulas y los engañosos sermones que la acompañaban. Ese año Lutero envió una lista con sus 95 tesis al papado y el 31 de octubre clavó una copia en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg. Los catedráticos que hacían eso comunicaban a sus compañeros que estaban dispuestos a sostener un debate público sobre un tema importante, así que Lutero estaba tan seguro de la verdad que retaba a cualquiera que quisiera discutir con él sus tesis. El tema principal de ese escrito era que solo Dios, y no el papa ni los sacerdotes, quien podía perdonar los pecados, que ese perdón no requería dinero, y que la salvación no se gana por méritos, sino por gracia. Este escrito se divulgó rápidamente por Alemania gracias a la imprenta y a la traducción del latín al alemán.

Ya te imaginarás el brinco que dieron en la iglesia de donde venía Lutero y la reacción del papa. Varias veces lo llamaron a comparecer y lo acusaron de herejía. Intentaron que Lutero se retractara de sus “errores” pero él se negó. El 10 de diciembre de 1520 Lutero quemó una copia de la bula en la que el papa lo amenazaba con la excomunión, y los libros del derecho canónico. Esto marcó su separación de la iglesia de Roma.

En 1521 el emperador Carlos V (por si no lo sabías, Carlos V no solo es un chocolate, también es un personaje histórico) lo convocó y le pidió que se retractara ante todas las autoridades, pero Lutero dijo que para lograr que él se retractara, tendrían que refutar sus teorías con la Biblia y la razón, y que no le convenía ir contra su conciencia. Por eso Lutero fue recluido en el castillo de Federico el Sabio, donde Lutero, lejos de lamentarse o retractarse, comenzó la traducción del Nuevo Testamento del original griego al alemán para lograr que la gente común pudiera leerla por sí misma. En 1521 se publicó la traducción del nuevo testamento, y en 1531 (con ayuda de muchos otros amigos) Lutero imprimió la primera Biblia en alemán. Imagina el hambre de ese pueblo: ¡se vendieron más de 100 mil copias!

Durante la traducción, Lutero visitó pueblos cercanos para conocer más el lenguaje que usaban y poder poner la Biblia en palabras que todos entendieran. Al final la historia nos dice que lo logró.

¿Te imaginas qué sentiría una persona al recibir una copia de la Biblia? ¿Te imaginas que un día, por primera vez, sostienes la palabra de Dios en tus manos? ¿Te imaginas estar en un monasterio intentando agradar a Dios y darte cuenta de que Él no prohíbe que te cases para poder servirle? ¿Imaginas un día donde alguien te dice la verdad de que solo Dios puede perdonar tu pasado? Eso le pasó muchos alemanes gracias a un loco que se jugó la vida al defender la verdad y ponerla al alcance de todos los que pudo. Un solo loco cambió la dirección de muchos al encender a otros con el fuego que ardía en su corazón.

El reto se extiende frente a nosotros... ¿Podremos hacer lo mismo hoy?

¡Bendiciones!

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