Leí que acerca de un general chino que se sublevó contra su emperador. Cuando lo atacó con su ejército decidió quemar los barcos en los que sus tropas iban… ¡pero ellos todavía estaban a bordo! Esto sucedió poco antes de llegar a su destino para que sus hombres no pudieran regresar; así que solo les dio dos opciones: Ir hacia adelante o morir en el intento.
Tal vez parece demasiado extremo, pero… ¿No son las mismas opciones que Dios nos da?
En Lucas 14:27 se habla de que debemos llevar nuestra cruz, de otra manera no podemos ser discípulos de Jesús. Ver a un hombre llevando una cruz era ver caminar a un hombre muerto, un hombre con una sentencia que iba a cumplir, un convicto caminando hacia su final. No era fácil en ningún aspecto. Tu familia te podía rechazar, la gente se podía burlar de ti, eras avergonzado de manera pública exhibiéndote desnudo o casi desnudo, tenías que llevar tu objeto de tortura hasta el lugar de tu muerte y sabías que al final del día tendrías el dolor en cada parte de tu cuerpo y de tu corazón.
Eso es lo que Jesús enseñó en Lucas 14. Nos corresponde tomar nuestra cruz, soportar cualquier cosa por amor a su nombre (v.27); poner a Dios sobre cualquier otra relación y amar a los demás menos que a Él (v.26); no comprometernos a ser sus discípulos si vamos a abandonar el proceso a la mitad (v. 29-30); luchar aun sabiendo que podemos morir en el intento y considerar el costo antes de comenzar la guerra (v.31-32); y, finalmente (resumiendo todo), debemos estar dispuestos a rendir todo lo que tenemos (v.33). Este es el costo de seguirle, esto es lo que muchos no nos dicen cuando nos presentan a Jesús.
Un verdadero cristianismo no es fácil, pero vale la pena. Hay veces que parecerá que el costo es muy alto, pero no lo es. Al final de nuestras vidas, cuando veamos claramente las cosas como son, estoy segura de que suspiraremos profundamente y nos diremos “Bien hecho, tomaste la mejor decisión”.
A muchos no les atrae la idea de que Jesús no arregle todos nuestros problemas, nos quite todo el dolor, y nos dé una vida color de rosa, pero este es el pequeño costo con el que agradecemos todo lo que se pagó por nuestras vidas. Mi pastora dijo una vez que el simplemente hecho de saber que no va a pasar la eternidad en el infierno le era suficiente para alegrarse. ¿Acaso no es también suficiente para seguir sus pasos y luchar por su reino por el resto de nuestras vidas? No le des poco al que dio mucho por ti. Hay algo peor que morir, y eso es malgastar tu vida. Quema tus barcos, no hay vuelta atrás cuando le sigues. Debemos ir hacia adelante…o morir en el intento.
¡Bendiciones!

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