Ayer fui con mi sobrino a la tienda, pero algo me pareció muy curioso. Justo cuando salimos me dijo “no tengo dinero”. Yo le dije que no necesitaba dinero porque yo sí tenía y yo le iba a comprar el yakult que me había pedido. Eso no le bastó porque revisó mi bolsillo, y me dijo que él quería el dinero. El problema es que él lo quería llevar en la mano, así que solo para tranquilizarlo le di una moneda y seguimos caminando. Eso tampoco le bastó, así que me pidió que le diera todo el dinero. Obviamente no se lo di, y por primera vez en mi vida sufrí un berrinche de su parte. Cuando llegamos a la tienda mi sobrino ya estaba llorando, pero cuando recibió su yakult se tranquilizó.
Cuando regresamos a casa me puse a pensar en lo que había sucedido. No sé por qué imaginé que muchas veces nuestras oraciones son así. Pedimos lo que no necesitamos porque no entendemos lo que nuestro padre quiere darnos.
La Biblia dice:
“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.” Romanos 8:26-27.
Este versículo lo entiendo como una manera de decirnos “pide lo que quieras hij@, pero no esperes recibir lo que pides exactamente porque yo te quiero dar mi voluntad. Eso es lo mejor, aunque en el momento no te parezca así”.
Si tu vida le pertenece a Dios, entonces el Espíritu intercede para que la voluntad de Dios sea cumplida en tu vida. Nuestros berrinches ya no deberían tener cabida, deberíamos aprender a abrazar la voluntad de Dios en lugar de exigir nuestros deseos mediocres.
No necesitamos dinero si nuestro papá nos va a regalar el yakult. No necesitamos que nuestros deseos aniñados sean cumplidos si esperamos que la voluntad de Dios sea cumplida en nuestras vidas. Creo si conociéramos más a nuestro padre confiaríamos más en Él. Si comprendiéramos el fin que nos quiere dar correríamos hacia su voluntad…pero la verdad es que los humanos somos aún demasiado tontos, tan tontos que aún hacemos berrinche porque queremos y pedimos lo que no necesitamos y lo que no nos conviene.
¡Bendiciones!

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