viernes, 4 de febrero de 2011

Deja que Dios sea Dios...

Una vez leí esto:

“Deja que Dios sea Dios y que los hombres sean hombres”.

No sé si tú seas como yo en este aspecto, pero a mí (aún) me desespera la gente cuando hace cosas que no entiendo o que me molestan. Muchas veces yo me desesperé porque quería que ellos cambiaran, pero abrir la boca solo empeoraba las cosas. Un día leí esa frase, se refiere a que tú y yo no podemos cambiar a las personas ni sus actitudes, solo Dios puede hacerlo. El problema es que nosotros, como humanos, al querer arreglar las cosas o al explotar ante esas situaciones, solo empeoramos todo. Lo único que podemos hacer es recordarnos que esas personas no son las únicas que necesitan ser cambiadas, nosotros lo necesitamos tanto como todas ellas. Nosotros no podemos, Dios sí. Nosotros tenemos errores, los demás también. Cuando reconocemos que nosotros fallamos, se nos hace más fácil aceptar el hecho de que los demás también fallan. Cuando dejamos que Dios cambie a las personas sin querer hacerlo nosotros, descansamos y dejamos de cargar con un peso que ni siquiera nos corresponde. Sí, podemos orar y apoyar a las personas, pero no podemos transformarlas. No está en nosotros.

Yo hoy tuve un encuentro con una persona que me desesperó (Dios sigue trabajando en mi carácter en ese aspecto), ya quería abrir la boca para defender mi causa, pero me contuve de decir cosas de las que luego me arrepentiría. Y hace rato, ya tranquila, recordaba esta pequeña frase. Yo no puedo cambiar a esta persona, yo no puedo hacer el trabajo de Dios. Y esa persona no es la única que necesita cambiar, yo también necesito que Dios me cambie. Así que dejaré que Dios sea Dios, haciendo y cambiando a la gente como quiera; y dejaré que los hombres sean hombres, aceptando el hecho de que ellos, como yo, fallan.

No sé cuántas personas conoces así, pero si, como yo, estás rodeado de ellos, yo sé que no es casualidad que estés leyendo este post. Deja que Dios haga su trabajo, tú dedícate a hacer el tuyo. Créeme cuando te digo que es más fácil y trae resultados mucho mejores a los que nosotros podríamos obtener.

¡Bendiciones!




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