Ayer varios (tal vez muchos) tuvimos la oportunidad de ver un momento muy especial en la vida de una pareja. Por primera vez vi cómo una pareja se comprometía para matrimonio. No sé quién estaba más emocionada, si la novia o yo… :D fue muy especial para todos los que estuvimos ahí. Después de eso tuve la oportunidad de pasar con ellos y con otro amigo toda la tarde. Sí, estuve con ellos la tarde después de que se comprometieron (mal trío, lo sé, pero estuvo genial), y mientras veíamos mil cosas y preguntábamos cómo sería la boda hicieron la pregunta que muchos me han lanzado. “Isa, y tú… ¿Cuándo nos das la sorpresa?” Y ahí tienen a Isabel jugando a evadir la respuesta para terminar diciendo “todavía no”.
Mucha muuucha gente me pregunta si tengo novio, si ya me voy a casar, si en mis planes está tener hijos, y cosas así. Yo también me lo preguntaba, hasta que me di cuenta de que probablemente esa no era la pregunta correcta. Sé que algún día me casaré, tendré hijos y adoptaré. Eso lo sé, no sé cuándo y no sé cómo, pero estoy confiada porque sé que mi confianza está en Dios. Ya no me pregunto eso… lo que ahora me pregunto es si cuando todo esto llegue estaré preparada.
No se trata de: ¿Llegará? ¿Quién será? ¿Cómo va a pasar? ¿Cuándo les voy a dar a todos “la sorpresa”?. Se trata de: ¿Estoy lista? ¿Tengo las cualidades que se necesitarán? ¿Soy diligente ahora? ¿Qué cosas estoy sembrando ahora y que cosecharé después? …
Estoy consciente de que Dios está trabajando mi carácter en muchos aspectos… ¡¡ con decirles que hace unos 5 años ni siquiera me gustaban los niños!! Dios me puso de nani, me hizo tía y me permitió darle clases a unos pequeñines hermosos. Dime si no me gustan ahora. Y así muchas cosas han pasado que han cambiado mi parecer acerca de muchas cosas. Dios me está preparando, yo solo puedo confiar en que Él terminará todo lo que ha comenzado en mí.
También estoy aprendiendo a ser feliz sin importar lo que pase… o lo que no pase. Dios es suficiente para mí y ahí está mi tranquilidad. No niego que hay días difíciles y hasta desesperantes, pero también hay días donde he aprendido a reírme de todo esto. Como un amigo que me iba a presentar a un chico con la excusa de que “se me estaba yendo el tren… y ese podía ser mi último vagón”. Sí, sigo riéndome de ese chiste.
Si quieren síganme preguntando cuándo “les daré la sorpresa”. Yo lo único que me pregunto es cuándo estaré lista.
¡Feliz día del amor y la amistad a todos! ¡Felicidades a Ale y a Kevin! ¡Y felicidades a los que hemos conocido el amor del cielo! ¡Tenemos aún más razones para celebrar!
Bendiciones

No hay comentarios.:
Publicar un comentario