miércoles, 27 de octubre de 2010

Hay días que necesitan más fe que otros... (segunda parte)



Sí, creo que hay días así en la actualidad. Días donde no comprendemos cuál es el plan de Dios, días donde las cosas nos parecen muy difíciles, días donde las cosas no salen como planeamos. Simplemente existen días así, días donde no escuchamos a Dios hablarnos a pesar de las circunstancias. Esos son días donde necesitamos más fe de la normal.

Pero aquí es donde encontramos nuestra esperanza: En el hecho de que Dios siempre tiene un plan para esos días.

Hace algún tiempo vi una caricatura donde una adolescente llamada Lou quiere cambiar el color de una de las paredes de su edificio. Hace un mural y luego todos los vecinos opinan. A ninguno le agrada, así que ella cambia tratando de complacer a todos y al final termina dejándola exactamente igual que como estaba. Su brillante conclusión al final del capítulo es algo como: “Hay días como estos que no sirven para nada y que no sabes para qué existen”.

Pero Dios no es como Lou. Nada de lo que nos sucede a los que amamos a Dios es un desperdicio. Dios no malgastará nada de lo que pongamos en sus manos. Y hay días como estos donde aunque no podamos entender exactamente por qué sucede lo que sucede podemos confiar.

Sus planes son incomprensibles para nosotros. Nuestra lógica nos dice que si estamos con Él y Él nos ama, entonces deberíamos tener vidas perfectas y olvidamos que la lógica de Dios no es tan cuadrada como la de nosotros. El amor de Dios en nuestras vidas no se demuestra en tener vidas sin problemas, se demuestra en dejarnos conocerle en medio de la dificultad. La parte que más me impacta en la vida de Job no es que Dios le regresa más de lo que tenía, de hecho Job ni siquiera se menciona dando gracias por eso. La parte que me impacta es que nuestro amigo Job está demasiado pasmado con haber conocido a Dios con sus propios ojos que la bendición multiplicada ya ni siquiera figura en su discurso.

¿Puedes ver lo que yo veo?

Dios tenía un plan, y no solo era quitarle lo que tenía para darle más. También era pasarlo por las circunstancias que le enseñaran a Job quién es Dios.

Bien, este es el final de la historia, pero ¿recuerdas el principio? ¿Recuerdas a Dios “presumiéndole” su siervo a Satanás? Si miramos de cerca esta escena nos podremos dar cuenta de que…¡Dios comenzó todo esto! Él sabía lo que pasaría, y hasta puedo imaginarlo sonriendo mientras utilizaba a Satanás para sus planes.

Ese es el Dios en el que yo confío. Ese es el Dios que me da fuerzas y una razón más que suficiente para hacer lo que hago. No sé si a ti te haya pasado esto, pero yo te puedo decir que he tenido unos dos o tres días en mi vida donde literalmente despierto y al abrir los ojos lo único que puedo decir es “Dios, me voy a levantar solo por ti. No tengo otra razón para hacerlo”.

Así que aquí te dejo el reto de hoy. Confía. Confía aunque no entiendas. Deja que Dios conduzca, ¡Él sabe por dónde va! Él ve y conoce cosas que nosotros no. Si amas a Dios puedo estar segura de que Él te dejará pasar por cuanta situación difícil sea necesaria para decirte: “¿Ves? ¡Estoy aquí!”

No tires la toalla, siempre hay un plan para todos los días. No hay días que “no sirvan para nada”. Simplemente son días que necesitamos más fe que otros.

¡¡Á-NI-MO!!

Bendiciones y un abrazo! =)

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