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sábado, 26 de mayo de 2012

La verdad... ¿absoluta o acuerdo común?

(Mi trabajo final de "pensamiento filosófico y arte". Ya había abordado un par de puntos anteriormente, pero ahora publico el trabajo completo. )


Platón, Aristóteles, Nietzche, Baumgarten, Kant, Schiller… Analizamos a todos y lo único que me quedó realmente claro es que ninguno se pone de acuerdo. Cada uno tiene su forma de pensar, cada uno posee una filosofía diferente y cada uno afirma tener la verdad.  Parece que cada quién construye su verdad y que le funciona bien. A raíz de todas esas dicotomías en el pensamiento me di a la tarea de cuestionar la existencia de “verdades relativas". Mi pobre curiosidad se desbordó  un miércoles en clase de “pensamiento filosófico y arte” cuando cuando la maestra dijo “La verdad es un acuerdo común…” Mi pequeña mano se levantó.

-Lo siento maestra, pero difiero un poco con eso (No entiendo por qué dije “un poco” cuando en realidad era un “TOTALMENTE”, pero bueno…). La gente hace mucho tiempo  creía que la tierra era cuadrada, pero eso no cambió la forma de la tierra. Hace mucho tiempo la gente creía también que todo giraba alrededor de la tierra, pero no era así. Igual y todos lo creían, pero eso no cambió la verdad.

La maestra dijo que aún ahora no se ponen de acuerdo en si la tierra es redonda u ovoide. Y terminó concluyendo que la verdad es un “acuerdo común”. Eso me dejó pensando. Por alguna razón aún creo que esa conclusión no está justificada.

Aquí presento algunas de mis reflexiones que intentarán probar que la verdad NO ES, NI SERÁ JAMÁS un acuerdo común, sino que existe una verdad absoluta que nosotros no definimos..

1.-No se pueden creer distintas cosas y afirmar que todos tienen razón. Platón y Aristóteles. ¿Existen dos mundos o solo uno? Bien, puede que esa afirmación no afecte tanto. Puedes creer cualquiera de las dos cosas sin que tu vida se desboque en esa afirmación. ¿Pero qué tal si tomamos como ejemplo un tema tan fácil y complicado como la existencia de Dios? Si yo digo que Dios existe, y tú dices que no existe, entonces (exista o no) uno de nosotros tendrá que estar equivocado. Dos opuestos no pueden ser verdaderos al mismo tiempo. Por lo tanto debe haber una verdad absoluta, que no depende de opiniones; y encontrar esa verdad, creerla o ignorarla dará un sentido diferente a nuestra vida.  Y dado que solo esa verdad absoluta puede hacer nuestra vida realmente objetiva, entonces solo esa verdad nos puede liberar.

2.- La verdad no cambia porque le cambies el nombre.
No importa si no se ponen de acuerdo, o si es redonda, ovoide o le inventan otro nombre como huevoide-redondoide a la tierra…da igual. La forma de ésta sigue siendo la misma. Creo que el acuerdo común (si acaso) solo es el nombre. Si hoy decidiéramos que el color azul cambia de nombre y ahora será blanco, y el blanco será azul, eso no cambiaría el color del cielo. Solo cambiaría el nombre del color. Las nubes serían azules y el cielo blanco… pero el color que vemos por las mañanas sería el mismo. La verdad no puede ser un acuerdo común porque nosotros no podemos crear la verdad.
No soy la primera en pensar en esto. Una vez Lincoln dijo: ¿Cuántas patas tiene un perro si a la cola también le llamas pata? Cuatro ¿Por qué? ¡Porque la verdad no cambia aunque le pongas otro nombre!

3.- Creer una mentira, no la hace verdad.
El que todos creamos que tortugas sostienen el universo no lo hace verdad. El que todos creamos que la tierra es cuadrada o totalmente plana no lo hace verdad. Aunque todos hagamos dibujitos de un Atlas sosteniendo la tierra no cambia la realidad. El que todos creamos  algo, NO lo puede forzar a ser verdad. La verdad es y no cambia aunque todos nos pongamos de acuerdo para decir que la realidad es otra. Si no lo crees, desmiénteme. ¿Cuándo fue la última vez que la tierra fue cuadrada? ¿Cuándo fue la última vez que una larva de mosca nació sobre un trozo de carne gracias a la generación espontánea? La respuesta es ¡NUNCA! ¡Y eso que todos lo creyeron en su tiempo!

4.-No creer en la verdad o que no te guste la verdad, no la hace una mentira.
A mi abuelo le detectaron diabetes hace mucho tiempo. Él decidió ignorar eso y seguir su vida normal. Nunca faltó quién le dijera que se cuidara, a lo que él siempre contestaba: “Estoy bien, no tengo nada.” Un buen día terminó en el suelo con el nivel de glucosa altísimo. Él conocía la verdad y la ignoró. Sin embargo, su decisión de no creerla no la cambió. ¿Acaso todo hubiera cambiado si la familia completa hubiera decidido creer que él no tenía diabetes? No, creo que no. Nuestra opinión no hubiera afectado la verdad, porque la verdad no es un acuerdo común.

5.-La verdad es, la conozcas o no, por lo tanto no puede ser un acuerdo común.
Recuerdo muchas  veces que me caí antes de saber lo que era la ley de la gravedad. Los niños alrededor del mundo se caen siendo pequeños que aún no entienden la cosa magnética que los atrae al suelo. Sin embargo, les afecta. Diario alguien se cae. Físicos que conocen a la perfección esta ley son afectados por ella, y niños que no la conocen también. Es una ley. No cambia, ni hace distinciones por el conocimiento que tengas de ella. La verdad es que existe esa ley. Lo curioso es que tu ignorancia o tu mucho conocimiento de ella no hace que te afecte menos o más. La verdad ES, la conozcas o no.

6.- Una mentira no se convierte en verdad aunque la creas con fervor
Aún me río cuando mi mamá me dice que ella, de niña, había creído ver a uno de los reyes magos. Creía en ellos con tanta pasión que creyó ver a uno metiéndose a su casa. Lo espió por unos segundos y quedó convencida ¡oh, sí! Los reyes magos eran reales. Un buen día alguien le abrió los ojos. Todo fue una ilusión. Jamás pisaron su casa y ella solo vio lo que quería ver. Muchos niños creen en comunidad que los reyes existen. Podrían argumentar que esa es “su verdad”, pero eso no lo convierte en realidad. Los adultos podemos que podemos ver las cosas desde afuera, y teniendo más información, podemos deducirlo. Creer en una mentira en comunidad, no crea una verdad comunitaria, sino una mentira comunitaria.

Finalmente, y después de todos estos argumentos, afirmar que “no hay una verdad absoluta” sería estar afirmando por lo menos una verdad absoluta. Por lo tanto es lógicamente imposible. Por lo tanto, debe haber una verdad absoluta. Y si la hay, ésta no depende de nosotros. He llegado a la conclusión de que la verdad no se crea, solo se descubre. Podemos buscarla o vivir engañados toda la vida. No importa si una mentira nos funciona bien, ni siquiera si es una mentira comunitaria. La verdad debe estar ahí esperándonos.   

¿Y por qué me preocupo tanto por este tema? ¿Dónde está la importancia? Bien… si vamos un poco más allá de cuestiones como “esa es tu opinión” o “yo estoy bien con lo que creo”, veremos que una verdad absoluta pone en aprietos a la filosofía. Si hay una verdad absoluta y decidimos apegarnos a ella, entonces significa que no debería haber tantas corrientes filosóficas, ni religiones, ni estilos de vida, y el significado del arte, los temas, el estilo y la importancia de éste cambiaría porque abordaríamos diferente temas como ¿De dónde vengo? o ¿Cuál es mi propósito en la tierra?. Además una verdad absoluta  significaría que la mayoría de la humanidad está creyendo algo que no existe, aunque a algunos les funcione bien creer una mentira. Apegarnos a la afirmación de que hay una verdad absoluta es tan difícil como decirle a la humanidad que Santa Claus no existe.

No, que todos creamos una mentira no la hace verdad. Que todos le cambiemos el nombre a la verdad, no la transforma. Y que todos decidamos no creerla no la hace una mentira. Nosotros no creamos la verdad con nuestro pensamiento comunitario... porque la verdad simplemente ES.

Si no hay verdad absoluta... ¿cómo puedes estar absolutamente segur@?