Uno de mis autores favoritos es C.S.Lewis. Sí, el mismo que escribió las crónicas de Narnia.
Después de haber perdido a su esposa, C.S.Lewis escribió "A grief observed" (traducida como "una pena observada). En ese texto, Lewis examina la agonía de perder a su esposa, a quien cariñosamente llamaba "H."
En la primer parte, Lewis describe sus primeras impresiones. La sensación física y mental del golpe, los recuerdos de su esposa, sus dudas honestas acerca de la voluntad y naturaleza de Dios . Me encanta la honestidad con la que empieza a pensar en que probablemente la felicidad es algo donde uno puede perder la sensación de necesitar a Dios, pues se corre el riesgo de pensar que sus mandatos son interrupciones a ese disfrute. Sin embargo, a veces, éstas pérdidas son como una puerta cerrada en la nariz donde uno voltea al cielo.
El miedo de Lewis no era dejar de creer en Dios, sino creer en algo erróneo acerca de Él, y agradecía que el matrimonio hubiera despejado algunas de sus dudas. Creía que al haber conocido a H. y haber disfrutado el amor desde las cosas sencillas hasta las más solemnes, y en todas las maneras, no quedó ninguna parte insatisfecha en su corazón o cuerpo. Sin embargo, ambos seguían deseando algo más que a ellos mismos. El amor no era un substituto de Dios, pues hubieran perdido interés en él. Al llenarse uno del otro y seguir queriendo a Dios, se dieron cuenta de que era otra especie de "querer"; algo así como el respirar (al quererse ellos mismos y querer respirar al mismo tiempo se denota otro tipo de necesidad).
Lewis también concluye que el dolor es parte de la vida, y que el reflejo del mismo lo es también. Es decir, la vida es algo como "el hecho de que no sólo sufres, sino que debes seguir pensando acerca del hecho de que sufres".
Otro de los aspectos nuevos para esta etapa en la vida de Lewis, era la relación con los otros. Algunos le asustaban, como un tal "R.", que le evitó toda la semana. Los niños se le acercaban de manera breve para decir lo que tenían que decir, y pronto se iban. En algún momento pensó que era peor que una molestia, pues al ver un matrimonio feliz probablemente pensaban que alguno de ellos estaría como Lewis en algún momento.
Al principio tenía miedo de ir a lugares donde H. y él habían sido felices, pero decidió hacerlo. Pronto se dió cuenta de que no era un asunto de lugares, sino que todo el acto de vivir era distinto. Tal como él mismo lo escribe: "Su ausencia es como el cielo: lo cubre todo".
En medio de su dolor, C.S.Lewis deduce que uno "no se topa con el cáncer, o la guerra o la infelicidad (o la felicidad). Uno se topa tan sólo con el momento que pasa", y luego describe el recuerdo de su última noche con H. Ella tenía sus propias debilidades, miedos y dolores por los que él se sentía mal, pero no podía compartir del todo, simplemente porque eran dos personas diferentes que con sentimentos correlativos.
Finalmente, describe su pesar en cada momento que la recuerda. "La recordada voz... que en cualquier momento me convierte en niño que gime y gime".
(continuará).
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