viernes, 27 de septiembre de 2013

¡Hazlo de Nuevo!

(Los niños) siempre dicen: “Hazlo de nuevo”; y las personas mayores lo hacen de nuevo hasta que están casi sin vida. Pues las personas mayores no son suficientemente fuertes para regocijarse en la monotonía. Pero quizá Dios es suficientemente fuerte para regocijarse en la monotonía.

Es posible que cada mañana Dios le diga al sol: “Hazlo de nuevo”; y cada tarde le diga: “Hazlo de nuevo” a la luna. 

Podría no ser una necesidad automática la que haga que todas las margaritas sean semejantes; podría ser que Dios haga cada margarita por separado, pero nunca se aburre de hacerlas. 

Podría ser que Él tenga el eterno apetito de la infancia; porque hemos pecado y hemos envejecido, y nuestro Padre es más joven que nosotros.


G.K. Chesterton, Orthodoxy (1924; reimpr. Garden City, N.Y.:Image books, 1959),60


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