“Fue por la fe que Moisés salió de la tierra de Egipto sin
temer el enojo del rey. Siguió firme en su camino porque tenía los ojos puestos
en el Invisible” Hebreos 11:27
Leyendo hebreos, me detuve en este versículo. Lleva dos días
dando vueltas en mi cabecita. Fijar los ojos en el invisible, ver al invisible…
¡WOW!
Contextualizando el versículo, hebreos once habla de grandes
ejemplos de fe. Uno sale sin saber a dónde iba; otros mueren sin
recibir lo prometido, pero viendo su promesa de lejos y aceptándola con gusto;
otros que prefieren ser maltratados a
poseer tesoros en este mundo, siempre viviendo como extranjeros y deseando
tener otro país, y buscando un lugar mejor.
¿Cómo lo hicieron? Viendo, a través de la fe, al invisible.
¡Ah! ¡Fe! Esa cosa que nos hace confiar en que sucederá lo
que esperamos, eso que nos asegura lo que no podemos ver. Eso que nos da ojos
para ver lo invisible.
Veo grandes ejemplos de fe y encuentro algo curioso: La fe
siempre descansa en la confianza de que Dios es quien dice ser y que cumplirá
lo que prometió.
La fe nunca se basa en nosotros, en cuánto podemos hacer o
qué tan hábiles somos haciendo algo, al contrario, cree que (a pesar de
nosotros), Dios hará lo que ha dicho que haría.
Fe es ver al invisible, y confiar en él.
Oro esta mañana para que tú y yo podamos ver al invisible,
y, como Abraham, podamos seguir firmes en nuestro camino al considerar que es
mejor sufrir por la causa de Cristo que poseer los tesoros de Egipto.
Que ver al invisible nos capacite para dejar nuestra tierra
en busca de nuestra herencia, para construir arcas ridiculizadas en obediencia
a Dios, ofrecer una ofrenda más aceptable, dar a luz un hijo siendo estériles,
conquistar reinos, gobernar con justicia, cerrar bocas de leones, apagar llamas
de fuego, y recibir lo que Dios nos ha prometido. Que ver al invisible convierta nuestra
debilidad en fortaleza y nos haga capaces de rechazar negar a Dios a cambio de
la libertad; o de ser ser ridiculizados y aún martirizados.
Esta mañana levántate y míralo a través de su palabra. Mira
a tu amado y ama al que ama tu alma. Esta mañana contemplemos al invisible.
Soli Deo Gloria
Isarona

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