sábado, 13 de julio de 2013

Canciones para el campo de concentración


 La semana pasada, Benjamín Núñez (Twitter: @benjinunez) publicó un tuit que me hizo preocuparme por mi realidad. Él eligió dos canciones para cuando esté “en los campos de concentración antes de que mi Jesús venga”.  Un día de esta semana, cuando estaba orando por la mañana, comencé a preguntarme si yo tendría una canción qué cantar. Me pregunté si yo podría estar de pie adorándole, o postrada sin fuerzas sobre el suelo helado, en ayunas, sin suéter…y feliz de haber considerada digna por padecer por el Señor.

A pesar de que veo su trato conmigo,  aún no me considero una persona fuerte. Busco en el  mapa a través de las biografías de cristianos y me encuentro en el lugar donde  C. S. Lewis no tenía una gran fe, donde Sansón era débil, donde Lutero sentía perder a Cristo, y donde Noé solo seguía por fe la orden de construir un arca mientras no había visto una sola gota caer del cielo.

Leer acerca de hombres pasando situaciones fuera de la lógica humana  y tiempos donde nada parecía moverse, y aún así estar dentro del mapa de Dios me hace saber que  no debo perder esperanza, Dios seguramente completará, de alguna manera, lo que comenzó en mí. Aprender a morir cada día, me preparará una situación así.

Es aquí donde sonrío al escribir. En mi debilidad encuentro mi mayor fortaleza: Él.  En mi proceso de perder encuentro mi posesión más preciada: Él.  En mi soledad encuentro mi más fiel compañía: Él… Y él hace que vea posible cantar de pie, o postrada sin fuerzas sobre el suelo helado, en ayunas, sin suéter…y feliz de haber considerada digna por padecer por el Señor.

Estos días comencé a buscar mi canción, y parece que ya tengo una de mis canciones:

“Eres mi porción para siempre, más que un amigo, más que un hermano, más que todo para mí….”

¿Y tú ya sabes qué cantarás?

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