"Él corta de mí toda rama que no produce fruto y poda las
ramas que sí dan fruto, para que den aún más." Juan 15:2
¿De qué podría escribir ahora? He callado un rato porque
estoy en un proceso lleno de pérdidas.
He perdido amigos, sueños, deseos, y hasta la dirección que llevaba. Tal
pareciera como si estuviera en la parada con una maleta hecha esperando que
Dios traiga al siguiente autobús con mi destino. Ha sido, o al menos me ha
parecido, una larga espera.En cambio, aunque me ha hablado de otras cosas, Dios parece
callar cuando le pido la nueva dirección, el nuevo plan. Parece que solo sonríe
cuando le pregunto esas cosas.
Procesos. Parecen tan inútiles cuando estás en medio de uno,
te sientes tan diferente cuando terminas.
En Jeremías 25:7 se le habla al pueblo de Judá y
Jerusalén. Después de un recordatorio de
que Dios les indicó apartarse del mal camino y de que no lo hicieron, Dios
describe sus sentimientos: “me pusieron furioso al rendir culto a ídolos…”
Las consecuencias vienen en el v.9: “A ustedes los destruiré
por completo…”
En mi Biblia viene una nota que me llena de esperanza en el
pie de página. La transcribo a continuación: (¡Huy! ¡qué propia! :3 )
“El término hebreo empleado aquí se refiere a la consagración total de las cosas o personas al Señor, ya sea destruyéndolas o entregándolas como ofrenda”
¡WOW! Mi ardilla comenzó a girar como loca cuando lo leí. ¿Podría
esto significar que Dios prefiere destruir para consagrar que perder totalmente? Entiendo que, de sus santos, Dios destruye para
consagrar lo que no se lleva
voluntariamente como ofrenda al altar.
Cosa parecida a Juan 15:2, donde Jesús dice que las ramas que dan fruto se PODAN para que den más fruto.
Podar, destruir, ... me suena a que siempre debemos perder algo para ganar más, siempre debemos dejar algo para crecer; algo así como cuando los barcos arrojan peso para ir más rápido, o una persona en el fondo del mar suelta cosas para poder flotar.
Voluntaria o involuntariamente lo haremos... si es que queremos que nuestra vida en verdad valga la pena ser vivida.
Muchas veces Dios sacará cosas de nosotros sin tanta explicación, y nosotros debemos aprender a confiar en que Él sabe lo que hace. A veces tendremos que esperar mientras soportamos algo que no nos gusta, a veces tendremos que llorar, pero no debemos olvidar que la pérdida y el dolor son parte de la vida cristiana.
Ningún santo, ningún reformador, ningún profeta, ningún hombre que ha traído la voluntad de Dios a la tierra, ha conservado todo lo que tenía antes de que Dios le encontrara. ¿Debería cambiar la regla con nosotros para evitarnos el dolor que ellos sufrieron? (Sonrío, yo sé que la respuesta es no)
Suframos los dolores que cada santo ha de padecer. Vivamos la vida que cada cristiano debe vivir. Crezcamos a la estatura dictada... y perdamos lo que tenemos que perder.
¡Soli Deo Gloria!
Isarona

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