Han dejado el camino recto, y se han extraviado… 2 Pedro
2:15
Hace ya algún tiempo vi este video y me pareció muy
interesante. En él se explica que ha
habido experimentos y situaciones en donde se ha comprobado que los humanos no
podemos caminar en línea recta si no tenemos un punto de referencia. No importa si es en auto, nadando o en grupo. Siempre
terminamos haciendo una especie de espiral y hasta regresando al mismo punto
donde comenzamos. ¡Simplemente no podemos!
Está comprobado científicamente. Sin
luna, sol, alguna referencia a lo lejos, terminamos perdiéndonos y regresando
al principio mientras pensamos que estamos yendo hacia adelante en una línea
perfecta. Uhm, chéquenlou… ta in inglich.
Esto me recuerda al peregrino de John Bunyan. Cuando pregunta cómo saber cuál es el
camino correcto, le responden que es el camino que va derecho. Es simple. Es el camino angosto y recto. Sin
embargo, tú, yo y el peregrino (aún con sol, luna, montañas y claras
instrucciones) tendemos a salirnos de él.
¡AGH! ¡Es tan simple y tan difícil ir en línea recta! ¿Entonces qué hacemos?
Creo que hay dos cosas que podemos hacer:
1.-Sigue el mapa, no tu corazón.
Nuestro corazón es engañoso, tan engañoso como un reloj de
sol que nos da la hora con una lámpara de mano. ¡No le creas! ¡Mira el mapa! Pablo sabía que sentir
que estás bien NO es lo mismo que estar bien.
Tengo la conciencia limpia, pero eso no demuestra que yo tenga razón. 1 Cor. 4:4
Todos (o la gran mayoría) cree que está caminando recto.
Debemos examinarnos. No importa lo que creamos, sino lo que es. Los fariseos e
hipócritas, los ateos y los santos… todos creen estar en el camino
correcto. ¿No te parece curioso y
preocupante? Jesús se llamó a sí mismo “EL
camino, LA verdad y LA vida”. Él es el camino correcto. Si no pisamos sus
huellas, estamos caminando en espiral.
2.- Busca el punto al que quieras ir y no lo pierdas de vista.
Así como Pedro comenzó a hundirse cuando comenzó a ver las
cosas alrededor, nosotros nos desviaremos si perdemos de vista el lugar hacia
dónde vamos, o mejor dicho, la persona hacia quien vamos.
Somos torpes, aceptémoslo. Necesitamos mucho más que una
piedra de referencia, necesitamos no perder de vista a quien seguimos. Si
queremos ver con nuestros propios ojos al que resucitó, tenemos que fijar
nuestra vista en Él desde hoy. A lo
lejos no le podemos ver como es, pero si no desviamos la mirada llegaremos y le
veremos de cerca.
Tal vez debamos hacer lo que unas niñas hacían cuando regresaba a casa de la secundaria. Cuando entrábamos a una larga avenida comenzaban a cantar una y otra vez "¡Tooodo dereeechoo! ¡Tooodo dereeeecho!" (Aunque a mi hermana y a mí nos parecía más que decían algo como "¡Tooororereeechoo! ¡Toooororereeeecho!")
Tal vez debamos hacer lo que unas niñas hacían cuando regresaba a casa de la secundaria. Cuando entrábamos a una larga avenida comenzaban a cantar una y otra vez "¡Tooodo dereeechoo! ¡Tooodo dereeeecho!" (Aunque a mi hermana y a mí nos parecía más que decían algo como "¡Tooororereeechoo! ¡Toooororereeeecho!")
No más espirales, no más regresar al lugar donde comenzamos.
Nuestros ojos fijos en la meta, nuestros ojos fijos en Él. Nuestros pasos sobre
sus huellas, y sus huellas sobre el camino recto. Al final encontraremos lo que
toda la vida hemos buscado, solo hay que seguir caminando… caminando tororerecho. :P
¡Soli Deo Gloria!

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